AVISO a nuestros seguidores y visitantes
Acabamos de estrenar nueva Web con mejoras de presentación y accesibilidad. A partir de ahora nuestro Blog se publicará en un nueva plataforma y será accesible desde la Web junto con muchas más cosas: "LINDOS", la nueva sección con lugares muy especiales que hemos visitado, acceso a los tracks para GPS de nuestros recorridos, una galería de imágenes, etc.
Esperamos que os guste, disculpéis las molestias y que sigáis siguiendo nuestra aventura.
El enlace para acceder a la WEB es :
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jueves, 1 de noviembre de 2018
jueves, 25 de octubre de 2018
Potosí
Tras el susto nos, merecíamos una llegada tranquila a Potosí, ciudad de
extrema complejidad sobre todo para transitar por ella con un camión, pero, de nuevo
con la información de la fuente habitual, sin ninguna dificultad aparte de 50
metros a contramano (no representa un problema en Bolivia), llegamos a un
parking situado a dos manzanas de la plaza 10 de Noviembre que es el centro de
Potosí y allí nos instalamos. Resultó un sitio más tranquilo de lo que se podía
esperar dada su situación en el que pasamos tres días y tres noches que nos
permitieron recorrer todos los puntos interesantes de la muy bonita ciudad que
tuvo su origen en el descubrimiento de los riquísimos yacimientos de plata de
los cerros que la rodean.
Perece que, habiendo descubierto el nativo Diego de Huallpa las vetas del
metal y habiendo comenzado su extracción, se produjo una explosión
probablemente de origen volcánico que motivo que al paso del inca Huayna Capac,
éste interpretara la explosión como una advertencia de la Pacha Mama o Madre
Tierra decidiendo la no explotación de sus entrañas.
El vocablo inca que expresa una explosión es Potojsi de donde derivó el
nombre actual debido a la mala pronunciación por los españoles de los vocablos incas.
Desde 1.545 hasta 1.825 se extrajeron 35.578 toneladas de plata.
Al estar situada a 3.900 metros de altitud y presentar un relieve muy
quebrado, los desplazamientos a pie fueros algo más lentos de lo habitual.
Especial mención al museo de la Casa de la Moneda, en donde en una visita
muy bien explicada, pudimos ver colecciones de monedas acuñadas con la plata
extraída del Cerro Rico que corona la ciudad y que fue el yacimiento de plata más
rico del mundo, además de toda la historia de los útiles y máquinas utilizadas
para la acuñación, destacando una laminadora movida con caballerías con cuatro
puestos de laminado que rebajaban el espesor de los lingotes de plata hasta los
2 mm que tenían las monedas y que fue traída desmontada en un barco hasta
Buenos Aires y desde allí en carretas de bueyes ¡hasta Potosí!
Una visita al monasterio de Santa
Teresa con claras reminiscencias españolas, una buena comida con platos típicos
potosinos (Chajchu, Charquecan y refresco de Mocochinche) y horas de
vagabundear por la ciudad completaron una agradable.


Este mascarón, fotografiado en dos mitades, está en el primer patio de la Casa de la Moneda. Podría ser el rostro del descubridor de plata en el Cerro Rico, Diego de Huallpa. Está retratado en dos mitades para ilustrar la que parece ser la intención del escultor que no era sino expresar con una mitad de apariencia alegre y otra de apariencia más triste la realidad social durante la colonia: la buena vida de la población española dirigente y las duras condiciones de la población indígena.
Iglesia de San Lorenzo
Torre de la antigua iglesia de los jesuitas y vistas desde su campanario.
domingo, 21 de octubre de 2018
Cuatro minutos dramáticos…
Esta es, con toda
seguridad, la entrada que más felices enviamos a nuestro blog.
Habíamos llegado la tarde anterior a un bonito lugar citado en IOverlander,
tranquilo a la orilla de un hilo de agua y bajo dos enormes y bonitos cerros
rocosos a un kilómetro de la carretera entre Sucre y Potosí. Transcurrió sin
problemas la noche y amaneció un día soleado aunque pronto cayó un chaparrón
que no fue a más.
Vovió el sol y dedicamos un rato a limpiar los filtros del camión y aún
tuvimos tiempo de rodar con el dron un vídeo de la zona en la que estábamos
acampados.
Sobre la una de tarde aparecen nubes de tormenta y poco después con
importante aparato eléctrico y ensordecedores truenos cae un chaparrón fuerte
(nada verdaderamente extremo) que dura aproximadamente una hora.
Vigilábamos el riachuelo y vimos que había crecido algo, pasando de la
anchura de un salto a tener como un metro y medio.
En estas condiciones comimos, tomamos café y decidimos hacer honor al día
de relax que habíamos decidido pasar durmiendo la siesta. El arroyo seguía en
las mismas condiciones.
Estábamos durmiendo cuando un estruendo de agua nos despertó y alarmados
vimos que el agua del arroyo ya llegaba al costado del camión que miraba hacia
él. En los cuatro minutos que nos costó recoger un poco (Magy) mientras yo ponía en marcha el camión (aire en los calderines, etc.) el nivel del agua había alcanzado y cubierto los grupos diferenciales.
Ver el vídeo de la riada
miércoles, 17 de octubre de 2018
Sucre, cuna de Bolivia
Un desplazamiento relativamente corto en kilómetros pero eterno en horas a
causa del estado de la carretera, con tramos recién terminados pero con largos
trechos en obras nos sitúa en Sucre.
Nos instalamos en una plazoleta tranquila a cinco minutos a pie del centro
colonial, en la que dormimos tres noches visitando la ciudad durante los dos
días correspondientes.
Es una bonita ciudad que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad,
con una zona central colonial en buen estado de mantenimiento y limpieza por la
que paseamos rumbo a los puntos notables que, dejando aparte una infinidad de
museos que no son normalmente un objetivo para nosotros, están representados
por algunas iglesias, casonas coloniales muy bonitas, el mirador de la Recoleta
con una espléndida vista de la ciudad y la propia plaza 25 de Mayo que es el
centro neurálgico del barro colonial.
El crecimiento de la ciudad de los últimos tiempos ha hecho que se extienda
de una forma anárquica cubriendo los cerros próximos lo que la convierte en muy
complicada para la circulación.
Ya hemos comenzado a vivir en altura, Sucre está a 2.700 m y, para nosotros,
supondrá una buena etapa de adatapción antes de llegar a los casi 4.000 m de
Potosí.
El mirador de la Recoleta
Artesonado mudéjar de la iglesia de San Francisco
lunes, 15 de octubre de 2018
Samaipata. Visita al sitio arqueológico del Fuerte de Samaipata.
Arrancamos de Santa Cruz en un día lluvioso con el objetivo de llegar a
Samaipata visitando antes las ruinas arqueológicas llamadas “El Fuerte de
Samaipata” que forman parte del la lista de sitios del Patrimonio de la
Humanidad.
Pocos kilómetros después nos desviamos por una pista para visitar un lugar
llamado Espejillos en el que se pueden ver algunas cascadas que vierten en
varias lagunas y que nos habían recomendado por ser muy bonito. Tras rodar
varios kilómetros por la pista y vadear un río de cierto caudal llegamos a un
puesto de control en donde nos dijeron que no podíamos continuar al estar el
camino intransitable a causa de la lluvia. Primera frustración del plan
previsto.
Llegados a las ruinas de Samaipata, tras abonar un carísimo billete (con
precio especial de cinco veces el de un nacional boliviano, a ver si les sacan
un buen dinero a los bolivianos que visiten el museo del Prado) hicimos la dura
subida a pie bajo una pertinaz llovizna, para constatar una vez arriba que a
causa de la niebla no era posible apreciar nada de las ruinas, al ser una
visita basada en la perspectiva del conjunto. Segunda frustración del plan
previsto.
Acordamos con el personal que nos dejara los tiques válidos para el día
siguiente y nos quedamos a pasar la noche en un bonito lugar a la entrada del
parque.
La mañana siguiente amaneció aun peor en cuanto a meteorología y decidimos
posponer la visita un día más yendo a pasar el día y la noche siguiente al propio
pueblo de Samaipata que es bonito principalmente por el entorno en el que está
ubicado, un circo cerrado de montañas con mucha vegetación.
Por fin amaneció un día espléndido y pudimos realizar la visita y constatar
que había merecido la pena la espera.
Se trata de ruinas preincaicas, aprovechadas posteriormente por los incas e
incluso por los españoles.
La parte esencial es un inmenso centro ceremonial íntegramente tallado en
una roca de 220 por 65 m. Se trata del mayor monumento del mundo tallado sobre
roca (o al menos eso dicen allí, aunque creo que se olvidan de Petra por
ejemplo)
Hay además restos de construcciones incas y españolas que lo utilizaron
como fuerte ante los ataques de los indígenas, de ahí su nombre.
Terminamos la visita y partimos para hacer una breve incursión en el
inmenso Parque Nacional Amboró a fin de ver el bosque de helechos
arborescentes.
Una impresionante pista en regular estado nos situó en la aldea de Yunga en
donde, dada la hora nos instalamos para pernoctar.
A media noche comenzó de nuevo a llover y por la mañana y con mucha pena
hubimos de renunciar a completar la visita. Tercera frustración del plan.
En resumen, Bolivia es un país con muchas cosas fantásticas para ver y
disfrutar, pero con enormes dificultades para disfrutarlas.
Salimos hacia Sucre. Veremos que nos deparan las siguientes jornadas…
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