¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









sábado, 18 de agosto de 2018

Las primeras visitas en Argentina: Parque Nacional el Palmar y Reserva de Esteros del Iberá



Comenzamos a rodar por Argentina y como llegaba la noche tuvimos que buscar un lugar apropiado para acampar y resultó difícil, pues el indicado en IOverlander había sido prohibido. Era el pueblo llamado San José.
En las primeras horas del día siguiente estábamos en el campamento del P.N. El Palmar que conserva las últimas palmeras Yatay.
Muchos capibaras, aves, y una bonita playa en el río Urugay, además de los restos de una calera que desde 1650 los indígenas de las misiones de la Compañía de Jesús en el río Uruguay medio, cuya misión principal era la Reducción de Yapeyú, operaron en el lugar denominado Vuelta de San José. En 1768 el gobernador del Río de la Plata, Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa, para cumplir con la Pragmática Sanción del rey Carlos III de fecha 27 de febrero de 1767, organizó una expedición de 1500 soldados que remontó el río Uruguay para expulsar a los jesuitas de las Misiones guaraníes. Desde ese momento la calera dejó de ser explotada y la propiedad de los campos jesuitas pasó a juntas de Temporalidades para su venta.
El 12 de marzo de 1778 el primer virrey del Río de la Plata, Pedro de Ceballos, dictó un bando nombrando al comerciante porteño natural de Cantabria, Manuel Antonio Barquín, como veedor para impedir las matanzas de ganado vacuno cimarrón entre el río Yí en la Banda Oriental y el río Paraná. El veedor debía organizar un servicio policial para imponer el orden en la región y prevenir un posible avance portugués, para lo cual se le asignó una partida de 24 soldados y 2 comisionados “a su costa y mención”. Barquín compró a la Junta de Temporalidades de Santa Fe la calera jesuítica de la Vuelta de San José y volvió a ponerla en funcionamiento, pasando a ser conocida como Calera de Barquín, estableciéndose allí. La cal extraída era enviada vía fluvial a Buenos Aires y a Montevideo.
Después de la lluviosa estancia en el Parque y una noche en la plaza central de Ubajay hicimos el recorrido hasta Mercedes a la entrada de la reserva Esteros del Iberá, en donde hicimos noche para recorrer en la mañana siguiente los 110 km de pista en buen estado hasta el centro de recepción de visitantes del Parque.
Allí pasamos casi dos días recorriendo todos los senderos habilitados y disfrutando de un bonito paseo en barca por los recovecos de la laguna llena de islas flotantes en las que hay yacarés, caimanes, capibaras, jabalíes, varias serpientes y muchas aves: patos, cormoranes, etc.

Parque Nacional El Palmar
Entrada a la calera

Playa en el río Uruguay



Palmeras Yatay


Reserva de Esteros del Iberá










viernes, 27 de julio de 2018

Colonia del Sacramento y los últimos kilómetros por Uruguay



En tres horas más o menos, nos situamos en Colonia del Sacramento. Allí encontramos un buen lugar para acampar a los pies de la muralla de la ciudad vieja, es decir, perfectamente situado para la visita.
Dedicamos a recorrer la ciudad el resto del día de llegada y todo el día siguiente.
Incluso una amable policía municipal nos dio permiso para hacer un bonito vuelo sobre la ciudad vieja con nuestro dron, de donde salió un interesante vídeo.
Tras Colonia unos cuantos kilómetros de carreteras en un estado regular, pasando por Carmelo que nos brindó un agradable sitio para la comida al lado de una enorme playa fluvial del río Uruguay,  nos llevaron hasta Mercedes, en donde, de nuevo gracias al “IOverlander” encontramos un genial lugar para acampar a orillas del río. Un agradable final de jornada durante el que también conseguimos bonitas imágenes del campamento a vista de pájaro.
Por la mañana desplazamiento hasta Fray Bentos, en donde hicimos unas compras para terminar los pesos uruguayos y después de comer pasamos la frontera sin grandes dificultades y entramos en Argentina…





La puerta de entrada a la ciudad vieja de Colonia del Sacramento.

Ver vídeo de Colonia del Sacramento


Desde Colonia vemos la puesta de sol sobre el Río de la Plata



Magnífico atardecer en Mercedes. Última noche en Uruguay.



Ver vídeo del campamento de Mercedes




jueves, 19 de julio de 2018

El desembarco en Montevideo




Por fin, en la tarde del día 13 de Julio pusimos nuestras ruedas en Uruguay. Se había terminado una larguísima travesía que gracias a la simpatía del Capitán del barco, Denyo (búlgaro), su segundo de a bordo Pawel  (polaco) y de toda la tripulación (mayormente filipina) se hizo soportable e incluso divertida en muchos momentos.
Sin embargo la gana de comenzar a rodar era ya difícilmente controlable.
Un paso sin ninguna dificultad de la aduana de entrada al país y un corto recorrido hasta el lugar de acampada más utilizado de Montevideo, Punta Carretas y a pasar la primera noche sin balanceo.
En Montevideo teníamos algunos asuntos que resolver como reparar los desperfectos causados por el reventón en la autopista francesa que  se solucionaron sin problemas, incluso con beneficios colaterales, ya que el taller en el que nos repararon el poliéster del paso de rueda trasero, propiedad de un gallego, Rosendo y de su yerno Paco también coruñés nos sirvió de campamento dos noches y no porque ese fuera el tiempo de reparación (unas cinco horas) sino gracias a la gentileza de los propietarios que nos ofrecieron permanecer allí en total seguridad, con electricidad y agua.
Compras de productos de alimentación, tarjeta telefónica, paso por lavandería y algo de turismo por la ciudad nos entretendrán varios días.


Paseo en patín por la ciudad.

Palacio Salvo en la plaza de la Independencia



Francia acaba de ganar el mundial y unos            muchachos lo celebran en la plaza de la                Independencia. La estatua es del General Artigas.


jueves, 12 de julio de 2018

¡¡¡Bordeando Brasil en el Grande Brasile… y llegando a La Argentina!!!




Durante la escala en Río de Janeiro, con gran emoción, desembarcamos y partimos para hacer un recorrido aprovechando el paso por esta ciudad de mucha fama. Nos condujo Hamilton en su microbús, con su amplia sonrisa y ganas de hablar, se entendió con Carlos, que aprovechó para practicar su “portuñol” (nombre gracioso del portugués mezclado con el español), “dialecto” aprendido en la etapa anterior de su viaje por América del Sur. 



Las favelas, el estadio de Maracaná, el Sambódromo, el Cristo del Corcovado, la playa de Copacabana… en ese orden Hamilton nos llevó y nos describió cada sitio. Debido a que se estaban viviendo los días del mundial de futbol, el tema principal fue este deporte mientras rodábamos por vías en constante embotellamiento, luego calles estrechas llenas de coches, residuos y gente repartida en la aceras, bajo los puentes,  escurriéndose entre los automotores o ingresando o saliendo de las fachadas deterioradas, construcciones abandonadas, que se imponían ante los espacios y edificaciones públicos de apariencia nueva y mientras nos acercábamos al corazón de la ciudad la topografía subía junto con la calidad del paisaje.

Al internarnos en el parque natural, el contraste fue tal, que todo se transformó y ya desde el mirador del Cristo del Corcovado apreciamos el mar y las montañas en las que se insertan las áreas construidas y todo parece perfecto.
Las escalas en  Vitoria, Santos y Paranaguá, fueron demasiado cortas. En Vitoria nos quedamos en el barco y en Santos  apenas una escapada para comprar tarjetas SIM para el teléfono y una cerveza. En Paranaguá, el agente marítimo nos llevo a la ciudad, lamentablemente era de noche y Brasil acababa de perder su pase a la siguiente fase del mundial, así que nos llevo a un centro comercial cerca de un supermercado, recorrimos la tienda mirando curiosidades y diferencias en nombres y tipos de alimentos y antes de que nos recogieran de vuelta nos sentamos a  beber una cerveza fría. Brasil estaba triste.
Desde allí tres jornadas en el mar para llegar a Zárate (Argentina). Una visita de un día a Buenos Aires en donde pudimos pasear, sentarnos en un buen restaurante (parrilla) para darnos un festín de asados y buen vino, visitar el barrio Caminito y terminar el día con una agradable velada en el barrio de San Telmo en una de las más antiguas “Casas del Tango” disfrutando de Tango en directo. Muy buen día.
¡Ya queda poco para empezar a rodar!












Entrada al puerto de Vitoria.
Primera tierra americana a la vista.





Vitoria. 










El Grande Brasile reflejado en una fachada de cristal en Vitoria.



Rio de Janeiro.












Una Favela.










En el Sambódromo.













Otra favela cerca de Maracaná.








Vistas desde el Mirador del Cristo del Corcovado.


  













Un tití contemplando a los turistas.






Buenos Aires:
Caminito, Casa Rosada, Plaza de Mayo.






Una velada con tango.





lunes, 2 de julio de 2018

El paso del Ecuador


     Tres días después de zarpar de Conakry, en donde no desembarcamos al juntarse el poco interés que presentaba y la peligrosidad de la que fuimos informados, atravesamos el Ecuador.
El capitán y la tripulación prepararon una fiesta para bautizar a los que no lo estábamos, aunque para alguno era la décimo cuarta vez que lo cruzaba y otros han vivido toda su vida casi sobre él.
Fue el dios Neptuno el encargado de la ceremonia que tuvo lugar en la piscina del barco tras los consabidos remojones por fuera con agua por parte del resto de la tripulación e internos con un buen ron.
Una simpática fiesta, con una magnífica cena con otro cochino asado junto a otras carnes, cerveza, vino y un karaoke en el que casi todos mostraron sus habilidades.
A los bautizados se nos hizo entrega de los correspondientes certificados que exhibimos orgullosos en la foto.


El Capitán y el Ingeniero de máquinas supervisan las duras pruebas para merecer el bautismo

                                                                               Muy orgullosos de haber obtenido la certificación

Una espléndida cena para celebrar el evento.