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lunes, 21 de octubre de 2019

Volcán Barú



Después de la visita de la capital, teníamos previsto ir hasta Boquete para visitar el volcán Barú.
Boquete es un agradable pueblo de montaña situado en un precioso enclave muy verde y con temperaturas agradables.
La subida al volcán Barú no está permitida con vehículos particulares y, dado que se trata de hacer en una mañana un recorrido en subida de 12 kilómetros con un desnivel de más de 2.000 metros y la correspondiente bajada, nos decantamos por la opción de hacer la excursión en uno de los 4x4 que realizan el tour. Salimos a las 3h 45 minutos de la madrugada para ver el amanecer desde la cima y con la esperanza de que el tiempo nos permitiera la posibilidad de contemplar el océano Atlántico y el Pacífico que es algo que según parece es el único punto en el mundo desde el que se pueden ver dos océanos. La suerte no nos acompañó y el Pacífico estaba bajo un mar de nubes, sin embargo tanto el amanecer como las vistas del Caribe compensaron suficientemente la decepción.
Una muy agradable excursión con un esmerado servicio de la compañía que la realizaba que incluso, dispuso en la cima un copioso desayuno con bebidas calientes que se agradecían dada la temperatura de ocho grados que nos recibió al llegar aun de noche.
Visitamos también Los Cangilones de Gualaca, otro enclave con el río encajado entre rocas.


Ya en la cima del volcán aun de noche.

Empieza a amanecer

 Un simpático coatí llamado Gasparín muy bien alimentado por los turistas



Amanecía... El Caribe despejado, el Pacífico cubierto







Los Cangilones de Gualaca









Ciudad de Panamá



Realmente lo mejor que se puede decir de Panamá City es que se aprecia que algo se está moviendo para mejorar su aspecto y su estado de conservación y hablamos del casco viejo, porque el resto de la ciudad es una locura de rascacielos algunos extravagantes, otros dejémoslo en agradables y no faltan los que sencillamente son antiestéticos directamente.
Un paseo por la avenida Central que se continúa en la avenida España nos permitió ver bonitos edificios coloniales perfectamente restaurados y conservados junto con otros en pleno proceso de restauración y aunque no faltó alguna ruina, el conjunto es agradable.
Dedicamos el resto de la mañana a conocer la Ciudad Vieja de Panamá que es el enclave original de cuando se fundó en el siglo XVI y que fue destruida en un brutal saqueo por el corsario Henry Morgan.
Entre las ruinas se puede apreciar la plaza Mayor con la torre de la catedral habilitada para poder subir al campanario y obtener una panorámica tanto del resto de las ruinas como de los rascacielos de la actual capital.
Un bien explicado museo nos permitió conocer la turbulenta historia de la ciudad.

Catedral de Panamá






Panamá Viejo










Valle Antón



Decidimos realizar la visita del Valle Antón antes de ir a Ciudad de Panamá sobre todo a fin de pasar unos días en algún lugar fresco y realmente nuestro objetivo se vio cumplido en ese aspecto.
Aparte del propio recorrido que es bonito, con vistas al Pacífico desde las montañas , visitamos los Cajones de Chame, un callejón de piedra por el que corre muy encajonado el río Chame. Es un sitio curioso que parece repetirse con frecuencia en América.
También hicimos una caminata para ver el llamado Chorro de las Mozas que es una sucesión de pequeñas cascadas en un bonito valle .
Desde allí nos acercamos a Ciudad de Panamá, con un alto de dos días en El Pipas, un campamento muy renombrado entre los Overlanders por ofrecer un buen sitio de acampada con agua, baños, duchas y casi todos los servicios de un camping de forma gratuita. Únicamente piden que se colabore en la mañana al rastrillado de la zona para recoger las hojas de los árboles y alguna cosa que algún “descuidado” haya dejado caer.

Los Cajones de Chame







Chorro de las Mozas







lunes, 7 de octubre de 2019

Entramos en Centro América

Una vez que pudimos recoger nuestro camión en el puerto de Manzanillo en la sórdida localidad de Colón (Panamá), nos aprovisionamos de todo lo que nos faltaba y partimos con dirección al Fuerte de San Lorenzo, una de las más antiguas fortificaciones construidas por los españoles. Iniciada en 1598 por orden de Felipe II y destruida y vuelta a construir en múltiples ocasiones. Los destructores fueron siempre los mal llamados piratas, que en realidad eran corsarios pues disfrutaban de la llamada Patente de Corso, abordando, robando y asesinando con el beneplácito de los reyes de Inglaterra y Francia con el único fin de debilitar el poderío español de la época. Eran Francis Drake, nombrado caballero por el rey de Inglaterra, Henry Morgan y otros personajes "ilustres".
El fortín está en buen estado ya que se utilizó hasta hace poco y se encuentra en la entrada del estuario de río Chagre a lo largo del que las mercancías procedentes de Perú y otras zonas del continente eran conducidas para su embarque con destino a Sevilla principalmente.
También el mismo río forma parte hoy en día del Canal de Panamá en donde concluimos la siguiente jornada con una acampada en un tranquilo lugar en la localidad de Gamboa y otra en el Parque Nacional Soberanía que, aparte de un gran número de monos aulladores, no nos mostró nada realmente interesante.
Desde allí salimos hacia las esclusas de Miraflores, las más próximas al océano Pacífico y que están habilitadas para su visita que resultó muy interesante. Por allí circulan entre 35 y 40 naves diarias que deben abonar entre 200.000 y 450.000 dólares como peaje de tránsito. El canal lleva en servicio más de 100 años y actualmente está terminado un nuevo paso paralelo que permite el tránsito de barcos hasta cuatro veces mayores de los que podían pasar por las primera esclusas.

Entrada del Canal de Panamá desde el océano Altlántico

Fuerte de San Lorenzo



Estuario de Río Chagre protegido                                                                                                      por el fuerte de San Lorenzo



En Gamboa, al lado del Canal de Panamá

Parque Nacional Soberanía




Esclusas de Miraflores







Ver el vídeo del paso de un barco por las esclusas de Miraflores




lunes, 23 de septiembre de 2019

Desde Cartagena a Colón (Panamá) en un catamarán por el archipiélago de San Blas



Una vez que el camión quedó sobre la plataforma listo para embarcar, en poco más de un día, nosotros hicimos lo propio en un catamarán que en una singladura de cinco días nos llevaría hasta Panamá visitando en el camino varias islas del archipiélago de San Blas.
Se trata de un grupo de 365 islas, unas 32 de ellas están habitadas, esparcidas por el Caribe y que aunque administrativamente pertenecen a Panamá, gozan de una autonomía muy grande para ser dirigidas por los indígenas que de siempre las habitan: los Kuna.
Visitamos cinco, unas pobladas y otras desiertas disfrutando en éstas últimas de auténticos paraísos. Tuvimos ocasión de nadar con snorkel para contemplar y filmar los arrecifes de coral que rodean alguna de las islas en unas aguas transparentes a una temperatura fantástica, también de entrar en contacto con los pobladores que se mostraron muy corteses y hospitalarios y que, al contrario que en Colombia, no nos atosigaron con la venta de sus productos artesanos.
También mencionamos una cena en una de las islas a base de langosta asada con fuego de palmera que fue todo un lujo.
La experiencia de la navegación, buena en general, con algún pequeño problema en las primeras horas que remitió enseguida, haciendo que la aventura tuviera un balance muy positivo, tanto por la propia aventura como por la tripulación y los compañeros de viaje, los paisajes, los baños y las gentes que contactamos.

             



































Ver vídeo Archipiélago de San Blas


Ver vídeo de la singladura