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sábado, 10 de noviembre de 2018

Breve paso por Chile



Las circunstancias sobrevenidas hicieron que nuestro paso por Chile fuera más breve de lo planeado.
Una vez superada la complicada aduana de Colchane, con una parada para ver el petroglifo del Gigante de Atacama, en una jornada llegamos a Pozo Almonte en donde se pueden visitar dos de las antiguas explotaciones salitreras que constituyeron la principal riqueza del país en el siglo pasado y finales del diecinueve. Visitamos una de ellas tras pasar la noche en el aparcamiento, en concreto la llamada Humberstone. Si bien es interesante ver como la factoría constituía una ciudad en sí misma proveyendo a los empleados de muchos servicios que hoy se considerarían en vanguardia, el estado de todo el conjunto, aun estando incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad, es deplorable, con zonas en las que es incluso peligroso entrar.

De allí y después de conseguir el ansiado lavado del camión para quitar la sal acumulada al atravesar los salares, llegamos a Iquique. Es una bonita ciudad en la costa con zonas cuidadas en el paseo que recorre las playas y el centro con bonitos edificios georgianos, muchos en buen estado de conservación y limitada por el lado opuesto al mar por dunas de una enorme altura.
Una de las visitas que nos atraía era ver la inmensa duna que fue escenario de varias etapas del rallye Dakar, pero tras los tristes acontecimientos, junto al vergonzoso estado de suciedad que se veía por todos lados, nos hizo desistir de ver más que lo que ya habíamos visto.
Es muy triste que un país que se tiene por avanzado y lo está en muchos aspectos, consienta que el paisaje desértico que rodea la ciudad con paisajes espectaculares, sea un auténtico vertedero de toda clase de basura.
Después de varios días en Iquique partimos con dirección a Arica, repartiendo el camino en tres etapas con altos de dos noches en cada una de dos calas de la costa: Pisagua y Caleta Camarones, ambas en dos lugares muy bonitos, con agradables y tranquilas playas en las que pasear y disfrutar con la multitud de aves y lobos y leones marinos que se avistaban en la costa.
Y finalmente Arica. Es una agradable ciudad sin gran cosa en particular, pero con el encanto suficiente para una etapa de relax.
Visitamos la catedral de San Lorenzo, toda ella en estructura metálica firmada por Eiffel e hicimos buena compra en el mercado del Agro de Santa María, muy bien surtido y con precios aceptables, entre otras cosas una buena provisión de aceite de oliva virgen extra de producción local y muy buena calidad.

Petroglifo del Gigante de Atacama. 86 m de                                                                                            altura.

Humberstone
En un aula de la escuela.


Los que tengan algunos años recordarán este cartel publicitario                                                               muy común en España.


Iquique





Pisagua






En Caleta Camarones. Barbacoa de pescado                                                                                            al atardecer en la playa.


Arica: interior de la catedral proyectada por Eiffel



domingo, 4 de noviembre de 2018

¡Adiós amigo!




Llegábamos a Iquique el pasado día 29 de Noviembre, con la ilusión puesta en el reencuentro con nuestros amigos de Chile, Karen y René. Hacía más de tres  años que no los veía y se presentía un emotivo encuentro.
Ellos venían a Iquique con su buggy (remolcado con el camión) para participar en un rallye por las famosas dunas de los alrededores de la ciudad durante los días 30 de Octubre y 1 de Noviembre , para, finalizada la carrera, pasar un tiempo juntos por la zona hablando de los viejos tiempos y de las nuevas circunstancias de nuestras vidas.
El Sábado 30 sobre las 9h 30 minutos René y Karen tomaban la salida de la prueba y pocos minutos después, un motorista participante retornaba a la meta para avisar de un accidente.
Pronto supimos que era su buggy el que había volcado, cosa, por otra parte muy habitual en las dunas y generalmente sin consecuencias más allá del abandono de la competición, sin embargo minutos después la noticia era peor: René parecía estar mal.
En un 4x4 de alguien que se prestó a acercarnos los estuvimos buscando entre las dunas hasta que los avistamos y las primeras noticias de la forma en que se había producido el accidente nos hicieron temer lo peor que, por desgracia, se confirmo algunos minutos después.
René nos había dejado partiendo hacia esa travesía que para muchos, entre los que me cuento, es un tanto indeterminada.
Se fue un buen amigo, una persona alegre con la que compartí muchos kilómetros de vivencias extraordinarias y junto con Karen uno de los mejores equipos por los que hacerse acompañar para recorrer el Mundo.
Ahora solamente puedo decir: ¡Adiós Amigo! ¡Descansa en paz allá donde estés! ¡Gracias por tu fantástica compañía en tantas aventuras juntos!
Y a ti, Karen, desearte toda la fuerza que vas a precisar, sabiendo que cuentas con nosotros para cualquier cosa que desees.
Un abrazo enorme, enorme.
 ¡Ánimo Karen!


                      




jueves, 1 de noviembre de 2018

El Salar de Uyuni


Estábamos ya un poco cansados de visitas a ciudades y con gana de días “más salvajes” y por eso nos hacía una gran ilusión la incursión al Salar de Uyuni.
120 kilómetros de recorrido desde Colchani en el sureste del salar hasta Llica en la esquina noroeste.
120 kilómetros de paisajes de una belleza insólita que por momentos nos daba la impresión de rodar sobre nieve, con la sensación de soledad y pequeñez que tantas veces hemos experimentado en el desierto de Mauritania pero sobre una superficie lisa, perfectamente horizontal y dura y con la misma necesidad de aplicarse a navegar utilizando el Gps. En pocas palabras un placer indescriptible para los que gustamos de este tipo de aventura.
Una noche de luna acampados cerca de la isla Incahuasi, una roca en el medio del salar con cactus enormes a la que se puede subir para tener una preciosa panorámica y dos comidas en medio del desierto blanco, sin nadie alrededor en lo que abarcaba la vista hicieron que las dos jornadas sean inolvidables.
Después, un nuevo problema de desinformación por parte de las autoridades bolivianas, nos obliga a dar la vuelta en la frontera que pretendíamos atravesar para entrar en Chile al no ser una frontera con permiso para el paso de vehículos lo cual nos lleva, tras mucho pensar y preguntar a atravesar el otro salar, el de Coipasa (unos 80 Km más indeterminados por la falta de información), a fin de evitar un rodeo de casi 500 kilómetros.
En ambos casos la pericia de Magy en la navegación, nos lleva a hacer ambas travesías sin errores, encontrando en ambos casos las rutas de acceso y salida del los salares a la primera, teniendo en cuenta que son los momentos más comprometidos al tener bastantes posibilidades de que se rompa la corteza de sal y el vehículo se embarranque en el barro que hay debajo.
Dejamos que las imágenes hablen por sí solas.

 Uyuni y al fondo el salar.


 Monumento al Dakar

¿Será casualidad? Las banderas de Ecuador y España estaban juntas


La isla Incahuasi








Comedor con vistas increíbles


Ver el vídeo del paso por los salares




jueves, 25 de octubre de 2018

Potosí



Tras el susto nos, merecíamos una llegada tranquila a Potosí, ciudad de extrema complejidad sobre todo para transitar por ella con un camión, pero, de nuevo con la información de la fuente habitual, sin ninguna dificultad aparte de 50 metros a contramano (no representa un problema en Bolivia), llegamos a un parking situado a dos manzanas de la plaza 10 de Noviembre que es el centro de Potosí y allí nos instalamos. Resultó un sitio más tranquilo de lo que se podía esperar dada su situación en el que pasamos tres días y tres noches que nos permitieron recorrer todos los puntos interesantes de la muy bonita ciudad que tuvo su origen en el descubrimiento de los riquísimos yacimientos de plata de los cerros que la rodean.
Perece que, habiendo descubierto el nativo Diego de Huallpa las vetas del metal y habiendo comenzado su extracción, se produjo una explosión probablemente de origen volcánico que motivo que al paso del inca Huayna Capac, éste interpretara la explosión como una advertencia de la Pacha Mama o Madre Tierra decidiendo la no explotación de sus entrañas.
El vocablo inca que expresa una explosión es Potojsi de donde derivó el nombre actual debido a la mala pronunciación por  los españoles de los vocablos incas.
Desde 1.545 hasta 1.825 se extrajeron 35.578 toneladas de plata.
Al estar situada a 3.900 metros de altitud y presentar un relieve muy quebrado, los desplazamientos a pie fueros algo más lentos de lo habitual.
Especial mención al museo de la Casa de la Moneda, en donde en una visita muy bien explicada, pudimos ver colecciones de monedas acuñadas con la plata extraída del Cerro Rico que corona la ciudad y que fue el yacimiento de plata más rico del mundo, además de toda la historia de los útiles y máquinas utilizadas para la acuñación, destacando una laminadora movida con caballerías con cuatro puestos de laminado que rebajaban el espesor de los lingotes de plata hasta los 2 mm que tenían las monedas y que fue traída desmontada en un barco hasta Buenos Aires y desde allí en carretas de bueyes ¡hasta Potosí!
Una  visita al monasterio de Santa Teresa con claras reminiscencias españolas, una buena comida con platos típicos potosinos (Chajchu, Charquecan y refresco de Mocochinche) y horas de vagabundear por la ciudad completaron una agradable.





Este mascarón, fotografiado en dos mitades, está en el primer patio de la Casa de la Moneda. Podría ser el rostro del descubridor de plata en el Cerro Rico, Diego de Huallpa. Está retratado en dos mitades para ilustrar la que parece ser la intención del escultor que no era sino expresar con una mitad de apariencia alegre y otra de apariencia más triste la realidad social durante la colonia: la buena vida de la población española dirigente y las duras condiciones de la población indígena.

Plaza 10 de Noviembre y la catedral en ella.



    Iglesia de San Lorenzo



Patio de la Casa de la Moneda.




Torre de la antigua iglesia de los jesuitas y vistas desde su campanario.




 Iglesia de San Francisco.

Vista nocturna de la catedral y la plaza 10 de Noviembre.


Comiendo Salteñas (empanadillas) en un famoso local de la ciudad de dimensiones mínimas.









domingo, 21 de octubre de 2018

Cuatro minutos dramáticos…


Esta es, con toda seguridad, la entrada que más felices enviamos a nuestro blog.
Habíamos llegado la tarde anterior a un bonito lugar citado en IOverlander, tranquilo a la orilla de un hilo de agua y bajo dos enormes y bonitos cerros rocosos a un kilómetro de la carretera entre Sucre y Potosí. Transcurrió sin problemas la noche y amaneció un día soleado aunque pronto cayó un chaparrón que no fue a más.
Vovió el sol y dedicamos un rato a limpiar los filtros del camión y aún tuvimos tiempo de rodar con el dron un vídeo  de la zona en la que estábamos acampados.
Sobre la una de tarde aparecen nubes de tormenta y poco después con importante aparato eléctrico y ensordecedores truenos cae un chaparrón fuerte (nada verdaderamente extremo) que dura aproximadamente una hora.
Vigilábamos el riachuelo y vimos que había crecido algo, pasando de la anchura de un salto a tener como un metro y medio.
En estas condiciones comimos, tomamos café y decidimos hacer honor al día de relax que habíamos decidido pasar durmiendo la siesta. El arroyo seguía en las mismas condiciones.

Estábamos durmiendo cuando un estruendo de agua nos despertó y alarmados vimos que el agua del arroyo ya llegaba al costado del camión que miraba hacia él. En los cuatro minutos que nos costó recoger un poco (Magy) mientras yo ponía en marcha el camión (aire en los calderines, etc.) el nivel del agua había alcanzado y cubierto los grupos diferenciales.


Ver el vídeo de la riada







miércoles, 17 de octubre de 2018

Sucre, cuna de Bolivia



Un desplazamiento relativamente corto en kilómetros pero eterno en horas a causa del estado de la carretera, con tramos recién terminados pero con largos trechos en obras nos sitúa en Sucre.
Nos instalamos en una plazoleta tranquila a cinco minutos a pie del centro colonial, en la que dormimos tres noches visitando la ciudad durante los dos días correspondientes.
Es una bonita ciudad que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, con una zona central colonial en buen estado de mantenimiento y limpieza por la que paseamos rumbo a los puntos notables que, dejando aparte una infinidad de museos que no son normalmente un objetivo para nosotros, están representados por algunas iglesias, casonas coloniales muy bonitas, el mirador de la Recoleta con una espléndida vista de la ciudad y la propia plaza 25 de Mayo que es el centro neurálgico del barro colonial.
El crecimiento de la ciudad de los últimos tiempos ha hecho que se extienda de una forma anárquica cubriendo los cerros próximos lo que la convierte en muy complicada para la circulación.
Ya hemos comenzado a vivir en altura, Sucre está a 2.700 m y, para nosotros, supondrá una buena etapa de adatapción antes de llegar a los casi 4.000 m de Potosí.

Pintoresco Mercado Central


La catedral

El mirador de la Recoleta























Artesonado mudéjar de la iglesia de San Francisco







En este campanario hay instalado un café y restaurante muy simpático y con magníficas vistas mientras tomas algo

La cubierta de la iglesia de San Felipe Neri,                                                                                              también con buenas vistas sobre la ciudad