¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









sábado, 22 de noviembre de 2014

Cuiabá, Chapada dos Guimares y Bom Jardim

De vuelta de la Transpantaneira rebasamos Cuiabá para llegar a un entorno más fresco: el P.N. Chapada dos Guimaraes.
Encontramos un terreno de camping plano, con sombra, wifi y corriente eléctrica a 220 v., cosa esta última un poco rara en Brasil y allí pasamos algunas jornadas mientras visitábamos los alrededores. Cascadas como la muy bonita llamada Véu da Noiva (Velo de novia) y sobre todo aves, aves y más aves de todos los colores.
A destacar, una vez más la acogida de la gente de Brasil. En esta ocasión dos menciones especiales: la pareja que es la dueña del camping, Rosaléia y Newton que fueron sin duda los propietarios de un camping más agradables que nunca hemos encontrado. Una de las noches cenamos con ellos en su porche y mantuvimos una animada charla sobre los temas más variados, ecología, política y muchos más.
Y desde luego un encuentro realmente memorable. Llegábamos a nuestro camión que estaba aparcado en Chapada y vemos a cinco personas que están observándolo y haciéndose fotos junto a él.
Hasta aquí nada fuera de lo corriente, pero al llegar empezamos a hablar y uno de ellos, Álvaro, se dirige a nosotros con un acento gallego "de libro". Yo lo noto enseguida y él me hace saber que había visto la matrícula del camión y no lo podía creer y claro, era gallego como no podía ser de otra forma tras oírle hablar. A partir de eso una animada charla en la que nos presenta a su esposa brasileña y a sus cuñados y sobrino (no pongo más nombres por una razón de discreción, pero nosotros los conocemos y los consideramos nuestros amigos con sus nombres).
Nos despedimos, pues ellos tenían algo de prisa y al día siguiente nos llega un SMS en el que nos invitan a comer en casa de sus cuñados en Cuiabá. Acordamos la cita y con ellos pasamos un día genial con una espléndida comida en la que prepararon Picaña, un extraordinario plato brasileño de carne hecha en la lumbre, acompañado de otras cosas buenísimas: una vinagreta que es algo muy fresco y bueno, mandioca y arroz como guarnición. Mención especial al detalle de la esposa de Álvaro que hizo dos riquísimas tortillas de patata. Todo estaba extraordinario. (observar que no digo "exquisito" como correspondería, porque esa palabra tiene un significado peyorativo en Portugués). Piscina, cerveza helada y sobre todo una compañía inigualable hicieron que el día se convierta en uno de los más recordados de nuestras andanzas y que nos deja, una vez más, unos buenos amigos conocidos en el camino, y esta vez dos de ellos viven en España. Nos veremos en uno de nuestros viajes a casa. ¡Seguro! Creo que tenemos mucho en común y, sin duda, un imborrable recuerdo de la jornada compartida.
También conocimos a Joel, el atento y simpático propietario de la Pousada EcoVerde de Cuiabá que amablemente había accedido a ser el receptor de un paquete que nos tiene que llegar desde España.
No hay palabras para la acogida que nos dispensó incluido un gran desayuno (café da mañá) que además de café tenía de todo: huevos fritos, zumos, bollos, etc. del que dimos buena cuenta en el bonito jardín de la pousada decorado con toda clase de antigüedades que le confieren un muy agradable ambiente. Joel además de hablar español entre otros idiomas es guía muy reconocido del Pantanal.
Gracias también a Joel por todas sus amabilidades solamente a cambio de una T-Shirt de Arequipa que nos pidió para su colección. Desde España le enviaremos alguna de La Rioja, Logroño y Pamplona.
Todo esto confirma que, si bien hemos sido recibidos en todos los países de una forma muy agradable y cariñosa, la gente de Brasil ha puesto la guinda al pastel.
Y de nuevo termino el relato de esta etapa con una agradable anécdota.
Para terminar nuestro recorrido por la zona del P.N. Chapada dos Guimaraes llegamos al remoto pueblo de Bom Jardim, situado en un bonito entorno y nos situamos en el camping de la Pousada Bom Jardin. Unas instalaciones muy agradables. Allí, entre otras atenciones de sus propietarios, Isaías me invitó a pescar en el estanque que hay dentro del camping, de donde al poco de echar el anzuelo saqué un pez de entre un kilo y medio y dos kilos. El ejemplar era un tabatinga que inmediatamente el propio Isaías se puso a preparar. La receta fue realmente sabrosa y disfrutamos una cena en una animada conversación con nuestro anfitrión que como otras circunstancias ya descritas se quedará en nuestro recuerdo con gran agrado.












jueves, 13 de noviembre de 2014

Excursión en barco por el río Cuiabá y algunos de sus afluentes. El accidentado retorno por la Transpantaneira

A las siete de la mañana habíamos concertado la salida de una excursión en una lancha fueraborda que nos habría de llevar a recorrer el río Cuiabá y a hacer incursiones por alguno de sus afluentes cuyo objetivo era la observación de la fauna incluyendo la posibilidad bastante remota de tropezarse con un jaguar.
Sobre las siete y cuarto de la mañana ya comenzábamos a navegar río arriba. El barquero, el simpático y atento Carlos iba haciendo paradas a ambas orillas del ancho río y nos explicaba en “portuñol” los nombres y alguna de las características de las aves y otros habitantes del río y sus orillas.
Así fuimos viendo los Martin Pescador, los enormes Tuiuius, y otras muchas aves. Los yacarés son omnipresentes y nuestro patrón colocaba la barca de forma que casi les podíamos oler el aliento. También los capibaras se pueden encontrar por casi toda la orilla, en algunos casos refrescándose en el agua con sus familias.
En una entrada por uno de los muchos afluentes dimos con una familia de nutrias de las que pudimos disfrutar durante un buen rato mientras daban buena cuenta de los peces que habían pescado, todo esto a no más de tres metros de los objetivos de nuestras cámaras.
De esta forma transcurrieron casi tres horas de navegación y, aunque el viaje ya merecía la pena, cuando la sensación de que ver un jaguar era algo muy difícil nos tenía un poco cabizbajos, en un recodo del río, Carlos desacelera el fueraborda y nos dice muy bajito: “jaguar, hay uno ahí detrás” Yo no podía creerlo porque me dolían los ojos de ir rastreando las orillas, pero a él está claro que la fuerza de la costumbre le hace ver lo que los demás no vemos, porque sí, realmente allí estaba “O rei Jaguar”
Carlos situó la canoa a no más de cinco metros del jaguar, echó el ancla de forma que la corriente del río nos posicionó perfectamente para fotografiar y disfrutar la escena.
Majestuoso, bastante mayor de lo que imaginábamos y tremendamente tranquilo y despreocupado de nosotros, se dedicó durante casi una hora a lo que habría hecho cualquier modelo: poner posturas posando para las fotos. Se lamió, se revolcarse e hizo casi todo lo imaginable para hacero las delicias de todos nosotros.
Tengo que decir que la sensación es difícil de describir. El ejemplar era precioso, en un precioso entorno y con todo el tiempo para disfrutarlo.
Una jornada fantástica. Una más
Por la tarde emprendimos la vuelta. Estábamos a  126 puentes de madera del remate de una aventura inolvidable. Y para que así fuera, el puente número 86, tuvo a bien romperse a nuestro paso. Más exactamente, no se rompió el puente, sino el tablero del puente.
Me explico: los puentes están sobre unos pilotes de madera clavados en el pantano que cruzan,  formando una estructura muy sólida rematada por vigas longitudinales también de madera y que son muy resistentes. Sobre estas vigas una tablazón transversal coronada por dos carriles de fuertes tablones longitudinales sobre los que se rueda.
Pues bien, el puente en cuestión tenía uno de los tablones longitudinales roto y cedió a nuestro paso llevándose por delante también las tablas transversales con el resultado de que tanto la rueda delantera derecha primero, como la trasera después cayeran al vacío. Por suerte, al notar que el eje delantero caía pisé el acelerador violentamente y con un salto realmente impresionante el eje delantero salió del hueco. Cuando llegó el trasero, el camión ya llevaba una cierta velocidad, lo que unido al 4x4 que iba engranado hizo que la rueda trasera salvara también el obstáculo, eso sí con un bote que no puedo describir. El incidente se saldó sin ninguna rotura ni avería y únicamente los platos, vasos, cubiertos y demás enseres se revolvieron hasta lo inverosímil. También un huevo roto (de la nevera)

En fin, tras el susto, una noche de tremendo calor y a media mañana del día siguiente felices en Poconé. La aventura terminó bien y es de las más inolvidables.


"Logroño Dundee"





















Pasando puentes en estado ruinoso. El tablón que llevamos atado detrás era para eventuales reparaciones en algún puente más deteriorado.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Desde Cáceres a Puerto Jofré


Tras una reparadora estancia en el hotel La Barca de Cáceres durante la cual el calor nos tuvo a remojo en la piscina casi todo el día salvo un paseo matutino por la ciudad, arrancamos con el objetivo de recorrer la llamada Transpantaneira. Llegamos a Poconé (origen de la pista) a media tarde y allí pasamos la noche.
Por la mañana temprano iniciamos la aventura: 146 kilómetros de pista en un estado regular, con bastante barro y adornada con 126 puentes de madera que se encontraban en gran variedad de estados, desde  bueno hasta prácticamente destruidos. Hubo de todo: algunos los salvamos bajando al pantano en los casos en que el barro lo posibilitaba, otros haciendo alguna reparación en el tablero para que las ruedas no rompieran en entramado y otros… rezando.
Debajo de los puentes, como esperando que alguien cayera, una multitud de yacarés acechaban en silencio. Bien, en el viaje de venida no los hemos alimentado, esperemos que el de vuelta sea tan  exitoso.
A lo largo del camino disfrutamos del avistamiento de fauna de muchos tipos, pero sobre todo aves. También muchos capibaras, el enorme roedor muy abúndnate en estos lares, algún ciervo, muchos lagartos enormes y centenares de yacarés. Las aves, de todos los colores y tamaños, desde el mínimo colibrí hasta enormes zancudas de las que desconocemos su nombre, pasando por periquitos, tucanes, guacamayos…
De esa manera, con un largo alto para comer en un agradable rincón con algo de sombra, llegamos a Puerto Jofré con las últimas luces del día y nos instalamos en un rincón para pasar una noche de tremendo calor.

Ahora estamos instalados en algo parecido a un camping a la orilla del río Cuiabá y con wifi que nos va a permitir actualizar el blog.