¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









martes, 27 de enero de 2015

Desde San Gregorio a Punta Ballena


Con el fantástico regusto de la estancia en San Gregorio iniciamos la ruta que nos llevaría de nuevo a la costa, cerca de la frontera, con el fin de repostar en una estación de servicio brasilera a causa del precio (prácticamente el doble en Uruguay).
Pronto comprendimos que el camino elegido iba a ser duro a causa del estado de las carreteras, en muchos casos literalmente destruidas.
Tras muchos baches, agujeros, grietas y una mala elección del lugar para pasar la noche, siempre a través de bonitos paisajes que suavizaron algo la dureza del trayecto, llegamos a la costa en la localidad de La Coronilla en donde ya habíamos estado, si bien en esta ocasión elegimos otro aparcamiento cerca del mar que se presentaba más tranquilo que el de la primera vez.
Allí estaban estacionadas cinco “casas rodantes”, dos de Argentina y tres de Uruguay que habían hecho un simpático grupo con el que pasamos dos días muy divertidos con reuniones en las que incluso hubo una genial sesión de chistes. Incluidos “los de gallegos” (léase gachegos).
Mucha gente a la que llamó la atención el camión se detuvo a conversar con nosotros. Entre ellos Ángel, su novia y sus cuñados. Ángel estudió y trabajó en Galicia y éste es el E-mail que nos envió días después:
Buenos días Carlos, soy Ángel nos conocimos hace unos días en La Coronilla con mi novia y mis cuñados.
Me encantó hablar con usted y su esposa Pilar... me trajo muy lindos recuerdos de cuando estuve en España, de ese trato amable y educado, que es lo más lindo que me queda de España, sus personas.
Le deseo lo mejor a usted y a Pilar en su travesía por el mundo.
Espero que en mi ¨paisito¨ Uruguay lo traten bien como a mi me trataron en España.
Le mando una foto de recuerdo, la cual conservaré como un momento muy agradable y único.
Un fuerte abrazo !!.
¡Que no le quede duda a Ángel de que estamos siendo tratados excepcionalmente por los uruguayos!
Mucho más allá de lo que se podría calificar de cortés o educado.
Partimos hacia Chuy en la frontera entre Uruguay y Brasil a poco más de 20 km de allí para repostar combustible y hacer algunas compras en los Free Shop que hay por toda la ciudad.
Cuando estábamos en plena vorágine de gente y compras nos encontramos con Eduardo y Susana, nuestros amigos de la estancia en el Parque Santa Teresa. El encuentro supuso una enorme alegría, nos tomamos una cerveza juntos  y quedamos en pasarnos al día siguiente para celebrar el cumpleaños de Pilar con ellos en Santa Teresa.
Una nueva noche en compañía de los colegas de La Coronilla y por la mañana arrancamos hacia el parque.
Pilar quería invitarlos a comer y preparó un estupendo guiso de carne con patatas con el que todos comimos en el campamento de la familia de Eduardo y Susana. Ellos aportaron una botella de buen vino (español,con corcho y  no con tapón de rosca) y tras una agradable sobremesa y acordar una cita en Montevideo, Pilar y yo arrancamos hacia un rincón que ya conocíamos en la playa de La Esmeralda en donde pasamos dos tranquilos días de paseo y playa.
De nuevo en marcha y etapa en Valizas, al lado del Cabo Polonio. Un bonito paseo por las dunas y continuamos hasta la laguna de Rocha. Otro rincón tranquilo en una estrecha franja de tierra entre el mar y una laguna. Más paseos por la bonita y solitaria playa y recepción de múltiples atenciones por parte de todo el que por allí pasó. Dos rescates de coches atrapados en la arena y una invitación a cenar por parte de los rescatados. Una muy agradable velada en familia hasta las tres de la madrugada con whisky, asado y otras muchas delicias además de un buen vino uruguayo.
Otra vez en la carretera con un alto para comer mientras esperábamos que nos lavaran el motón de ropa sucia que ya habíamos juntado en José Ignacio, un bonito pueblo de costa muy preparado para vacaciones.
Algunos kilómetros más y parada temprana para pasar la noche en Buenos Aires (de Uruguay) entre las dunas al lado del mar.
Amanece el último día de ruta y sobre las diez y media estamos ya instalándonos en el camping Punta Ballena comentando lo acertado de la elección de este lugar para dejar nuestro camión durante la estancia en España a la vista de una muy buena primera impresión.

Pasaremos tres días aquí nos despediremos de Ximielga y luego dos noches de hotel en Montevideo para conocer la ciudad y esperar la salida del vuelo.













sábado, 24 de enero de 2015

San Gregorio de Polanco


A media tarde estábamos instalados en el camping de San Gregorio, en un bonito lugar a la orilla del lago.
No había pasado mucho tiempo cuando Sergio, el alcalde de la localidad, vino en su coche hasta donde estábamos acampados  para recibirnos. Recibirnos es poco decir. Nos llevó en su coche a hacer una primera visita de la localidad. Visitamos toda la barra que se interna en el lago a modo de península, toda ella cubierta de un bonito pinar, conocimos la playa, alguna de las esculturas que adornan el pueblo y también alguna de las muchas pinturas con firma que, como ellos mismos dicen en los folletos turísticos, hacen del pueblo un museo al aire libre y todo ello con el mejor guía posible.
Casi todo está decorado con pinturas firmadas, muy ordenado y limpio y el conjunto resulta sumamente agradable sobre todo porque da la sensación de que todo el pueblo está muy implicado.
Sin embargo, lo más notable son, una vez más, las personas.
Durante la mañana siguiente llevamos el camión a la puerta del Municipio (el Ayuntamiento)  y por allí desfiló mucha gente a verlo y charlar con nosotros, incluyendo una entrevista para la televisión local por cable a cargo de Toño, con el que mantuvimos una agradable charla.
Tras la comida y la siesta un paseo por el pueblo para acabar con una invitación a cenar de parte de Sergio y su esposa, con los que disfrutamos de una fantástica velada y de una no menos buena cena.
Todavía antes de salir al día siguiente visitamos una tienda de principios del siglo pasado que conservan a modo de museo tal y como estaba cuando terminó su actividad comercial y que es una idea muy interesante.
Ciertamente uno de los lugares de los que partimos con la pena de dejar nuevos amigos de verdad.
¡Gracias San Gregorio de Polanco!






jueves, 15 de enero de 2015

Recorriendo Uruguay


Desde la partida del camping en el que pasamos el Fin de Año, hicimos varias jornadas por la costa de Uruguay. Aguas Dulces, un intento frustrado de visita al Parque de Cabo Polonio que no nos apeteció hacer al entender que era obligatorio visitarlo en uno de los camiones 4x4 que hacen el servicio aunque probablemente fuera un mal entendido ya que después nos han comentado en varias ocasiones que nos tenían que dejar pasar, y una agradable estancia de dos días al pie de una duna que nos separaba de una magnífica playa al lado de La Esmerada, por la que paseamos en varias ocasiones e incluso nos bañamos, para terminar en el Parque Nacional Santa Teresa. Una original fórmula de Parque regentado por el ejército en la que se reúnen un museo, la fortaleza de Santa Teresa , cuatro playas, interesantes visitas a un invernadero y otras instalaciones junto con tiendas en las que aprovisionarse y dos inmensas zonas de acampada muy agradables hacen de este Parque un ejemplo a seguir en muchos lugares.
Allí, en una pradera  y a la sombra de preciosas palmeras situamos el camión, que movíamos todos los días, dada la magnitud el parque y la posibilidad de llegar con el vehículo a todas sus zonas. También hicimos algún paseo a pie por los caminos más próximos al lugar de acampada.
Tengo que mencionar la cortesía, la amabilidad y la simpatía de los uruguayos. Al poco tiempo de instalar nuestro camión, todos nuestros vecinos de acampada ya se habían ofrecido para lo que necesitáramos. La compañía y la charla con familia de Eduardo (por discreción no mencionaré más nombres) nos proporcionó agradabilísimos ratos de  charla. Nos invitaron a cenar una de las noches, pusieron su coche a nuestra disposición para ir a comprar sin mover el camión y una larga lista de atenciones que realmente nos hizo sentir al marchar que dejábamos unos amigos de mucho tiempo. Los veremos en Montevideo a la vuelta de nuestro viaje a casa.
Igualmente otra familia acampada cerca se prodigó en amabilidades con nosotros llegando a ofrecernos un lugar para dejar el camión durante nuestra estancia en España.
Muy interesante la visita de la fortaleza de Santa Teresa que, construida por los españoles para defender la frontera con el Brasil portugués, cambió de manos muchas veces en sucesivas tomas y reconquistas. Todas estas vicisitudes están muy bien descritas en la propia fortaleza y tratadas, a nuestro entender, con una absoluta objetividad muy de agradecer. La huella de España está muy presente, aún se conservan preciosos tarros de botica de cerámica de Talavera, antiguas armas españolas, uniformes y muchas otras cosas de origen español.
Tras una emotiva despedida de nuestros nuevos amigos, visitamos la cercana Laguna Negra en donde pasamos una tranquila noche en un bonito paraje.
De nuevo en marcha, una parada en la ciudad fronteriza de Chuy para hacer unas compras ora en lado uruguayo, ora en lado brasilero y parada para comer y visitar la fortaleza de San Miguel, que como la de Santa Teresa está perfectamente restaurada y alberga un museo en el que igualmente los objetos originarios de España son expuestos.
Terminada la visita apresuradamente a causa de un intenso chaparrón, un desplazamiento no muy largo nos lleva a Lascano en donde hicimos noche en una pradera a las afueras del pueblo.
Al día siguiente una pasada por la ciudad de Treinta Y Tres para alguna compra y tras veinticinco kilómetros de pista en buen estado llegamos al Parque de la Quebrada de los Cuervos en donde pasamos dos noches e hicimos la visita de la quebrada. Es un bonito lugar en el que hay muchos pájaros de todos los colores y otros animales.
Algo más de doscientos kilómetros de carretera que empezó aceptable y terminó como una tortura hasta Tacuarembó en donde pasamos una primera noche en un camping municipal situado en un precioso entrono. A la mañana siguiente un paseo por la ciudad que, según la partida de nacimiento que conserva el museo a su nombre, es el lugar de nacimiento de Carlos Gardel.
Después de la visita, un corto desplazamiento hasta un lugar que Eduardo nos había recomendado: el hotel y museo Ford City.
Se trata de un complejo que reúne un precioso hotel, un buen restaurante y un museo en el que, entre otras antigüedades, se conserva una magnífica colección de coches del mítico modelo T de Ford. Su dueño, Eduardo, planea ir acondicionando el museo como una ciudad de época y va incorporando artículos y construyendo los edificios para obtener el resultado deseado, que llegará sin duda, gracias a la gran ilusión que pone en el empeño.
Con una gran amabilidad nos permitió estacionar el camión allí para hacer la visita y pasar la noche no sin antes disfrutar de una gran cena en el restaurante.
Aún a riesgo de repetirme, tengo que resaltar de nuevo la impresionante hospitalidad de los uruguayos. Informado de que nuestra siguiente etapa sería una ciudad llamada San Gregorio de Polanco, marca un número en su teléfono móvil y habla con su amigo Sergio, alcalde de dicha población y le dice que unos amigos españoles van para allá con un camión impresionante recibiendo la respuesta que cabría esperar en este país.

De la recepción por parte de Sergio y demás alegrías de nuestra estancia en San Gregorio de Polanco escribiré en mi próxima entrega.




                      



















viernes, 2 de enero de 2015

Hacia la costa de Uruguay. ¡Feliz 2.015!


Desde Paso de los Libres hicimos un tranquilo recorrido por Brasil atravesando el estado de Rio Grande do Sul  con dos noches en carretera y un bonito recorrido por un estrecho corredor paralelo a la costa entre lagunas y agradables paisajes llenos de fauna hasta llegar a Uruguay en donde pasamos una tercera noche al lado del mar en Playa Coronilla a pocos kilómetros del camping en el que habíamos reservado la cena de Fin de Año.
El mismo día treinta y uno por la mañana llegamos al objetivo. La primera impresión no fue todo lo buena que esperábamos. Bajo la denominación de “camping ecológico” se ocultaban algunas deficiencias que si bien no eran importantes si daban una idea no demasiado positiva de lo que nos íbamos a encontrar.
Pasamos la mañana en la playa y la tarde con las obligadas conexiones Whatsapp y Skype con los hijos a la espera de la cena. Ésta, si bien no se puede decir que fuera mala, desde nuestro punto de vista si la calificaríamos de decepcionante. Un tremendo retraso y ninguna concesión a los rituales propios de la celebración la convirtieron en una más sin nada especial.
Agradables conversaciones con hijos y nietos y reconfortantes mensajes de y a los amigos fueron lo mejor de la noche.
En fin, pasado este soso tránsito de un año a otro, una agradable comida bien regada el día de Año Nuevo nos han vuelto a poner en el camino.