¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









sábado, 30 de mayo de 2015

Recorrido por la costa desde Vitoria a Salvador de Bahía


Desde Vitoria y con un tiempo bastante inestable con frecuentes aguaceros que ponían las pistas llenas de barro fuimos remontando hacia el norte pasando localidades como Linhares, Sao Mateus y Alcobaça hasta llegar a Prado en donde aparcados junto a un hotel (los camiones no pasaban bajo el templete de la entrada a pesar de haber deshinchado los neumáticos) pasamos un par de noches aprovechando el día entre ambas para lavar ropa y relajarnos tras la incómoda tarea de cambiar las correas de motor del camión que ya habían avisado que iban a dar problemas. Al levantar la cabina de los dos sistemas de correas dobles que lleva, de las que arrastran el alternador y la bomba de agua no quedaba más que una y las que arrastran la bomba de la dirección y el aire acondicionado no hubieran durado muchos kilómetros. La tarea me gustaría vérsela hacer a los ingenieros de Man, a ver si de esa forma le dan algunas vueltas y consiguen que sea algo más sencillo y cómodo reemplazarlas. Cuatro horas para dejar todo el equipo como nuevo y el resto del día de aperitivo, piscina y otras ocupaciones más placenteras.
Desde Prado tomamos una pista que nos llevaría hasta la barra de Cahy para continuar después hacia Punta Corumbau. Los paisajes magníficos, en concreto la acampada en la barra de Cahy en donde parece que desembarcaron por primera vez los portugueses cuando llegaron a América. Por el camino plantaciones de cacao y muchas matas de pimienta de la que hemos hecho una recolección para nosotros. La pista sin embargo no daba opción a distraerse. Aparte de tramos en mal estado, de nuevo tuvimos excitantes experiencias con “as pontes de madeira”. En concreto pasamos uno en el que era necesario montar las ruedas de la izquierda sobre un tronco redondo y evitar que cayeran de él ya que las ruedas de la derecha iban al límite de la anchura no destrozada del puente. En fin, algo de salsa no viene mal en la monotonía del viaje por carretera únicamente animado por las salvajadas de los conductores brasileros.
De nuevo en la civilización llegamos a Ilheus, el puerto desde e que se exporta la mayor cantidad de cacao y patria del escritor Jorge Amado del que me he animado a leer una de sus más famosas novelas: Gabriela, clavo y canela. Y se la he pedido a quien sé que la pueda conseguir y ya la tengo en mi ebook.

Desde Ilheus, dos jornadas con noche en otra bonita playa con pésimo acceso más una noche en la estación del ferry que cruza la bahía de Todos los Santos hasta Salvador de Bahía y estamos instalados en un camping que tiene condiciones algo más aceptables que lo encontrado hasta ahora.














El comprometido paso por uno de los puentes de madera:

video

domingo, 24 de mayo de 2015

Estado de Minas Gerais: Tiradentes y Ouro Preto

En torno a 1823 se encontraron cerca de Vila Rica (actualmente Ouro Preto) unas piedras negras que resultaron contener gran riqueza de oro lo que desató una fiebre con la consiguiente explotación de esclavos y la posterior rebelión contra los abusivos impuestos por parte de la corona portuguesa.
En 1788 Joaquim José da Silva, conocido como Tiradentes por su profesión de sacamuelas y un grupo de personas de Ouro Presto decidieron alzarse contra Portugal. El grupo, conocido como Os Confidentes fracasó en su intento a causa de una traición y la mayoría fue deportada a cambio de su vida. No así Tiradentes que fue ahorcado y descuartizado en Río y hoy es un héroe nacional.
Muy temprano salimos de Río intentando evitar el tráfico más intenso y sin grandes dificultades en un tiempo record rodábamos por una aceptable autovía hacia el estado de Minas Gerais. Nuestro primer objetivo era la ciudad de Tiradentes a donde llegamos prácticamente de noche instalándonos en un camping muy agradable, propiedad de una atenta familia. La señora de la casa preparó en algo más de una hora una extraordinaria cena dándonos un primer adelanto de las excelencias de la reputada cocina “mineira.”
Por la mañana  visitamos la ciudad que constituye un conjunto colonial en muy buen estado de conservación. Nuevamente una excelente comida y en ruta con destino en Ouro Preto a donde llegamos con la noche ya bien entrada instalándonos también en un camping próximo a la ciudad.
Por la mañana un taxi nos acercó a la plaza Tiradentes, corazón de la ciudad, incluida desde 1981 en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
No es de extrañar. Es una auténtica joya colonial lo que comenzábamos a visitar.
La visita es incómoda debido a las impresionantes pendientes de sus calles que te ves obligado a subir y bajar una y otra vez durante el recorrido, pero que, sin embargo,  se hace casi sin sentir  gracias a que la belleza de todo lo que te rodea en cada momento te mantiene absorto.
En mi caso, las expectativas eran altas debido a un artículo aparecido hace ya muchos años en National Geographic que desde entonces  alienta la ilusión por visitarla. No me ha defraudado en absoluto, más bien diría que la realidad ha superado las expectativas.
En una jornada y media atravesando inmensos cafetales estábamos de nuevo en la costa a la altura de Vitória.































miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Dónde estamos?

Pista: la roca del fondo es.... ¡O Pâo d'açucar!

¡¡¡¡¡¡¡Río de Janeiro!!!!!!!
Por fin las ruedas de Ximielga rodaron en Río.
Creo que que me quedo corto si digo que esta ciudad nos ha dejado huella. Es realmente una de las más bonitas que hemos visitado. El primer día hicimos lo imprescindible: Corcovado y Pan de Azúcar en donde esperamos el ocaso para disfrutar de unas vistas nocturnas de la ciudad inolvidables.
La día siguiente las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon, recorridas con nuestros patinetes que dieron un juego magnífico. Comida en un buffet de Ipanema en plan "hasta hartarse" y caipirinha con efectos devastadores para alguno al caer la tarde en Copacabana.
El tercer día lo dedicamos al centro de la ciudad. Unos doce kilómetros en patinete para recorrer los puntos más notables. Es bonito aunque un poco caótico y algo sucio. Una comida en una terraza muy típica y regreso a casa bordeando la costa.
Tres magníficos días en esta bellísima ciudad. Ciertamente eludimos meternos en líos visitando zonas poco recomendables. Quizás nos hayamos perdido algo digno de ser visto, pero...
¡Adiós con pena a Río de Janeiro! Nos vamos enamorados de ti.