¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









jueves, 12 de julio de 2018

¡¡¡Bordeando Brasil en el Grande Brasile… y llegando a La Argentina!!!




Durante la escala en Río de Janeiro, con gran emoción, desembarcamos y partimos para hacer un recorrido aprovechando el paso por esta ciudad de mucha fama. Nos condujo Hamilton en su microbús, con su amplia sonrisa y ganas de hablar, se entendió con Carlos, que aprovechó para practicar su “portuñol” (nombre gracioso del portugués mezclado con el español), “dialecto” aprendido en la etapa anterior de su viaje por América del Sur. 



Las favelas, el estadio de Maracaná, el Sambódromo, el Cristo del Corcovado, la playa de Copacabana… en ese orden Hamilton nos llevó y nos describió cada sitio. Debido a que se estaban viviendo los días del mundial de futbol, el tema principal fue este deporte mientras rodábamos por vías en constante embotellamiento, luego calles estrechas llenas de coches, residuos y gente repartida en la aceras, bajo los puentes,  escurriéndose entre los automotores o ingresando o saliendo de las fachadas deterioradas, construcciones abandonadas, que se imponían ante los espacios y edificaciones públicos de apariencia nueva y mientras nos acercábamos al corazón de la ciudad la topografía subía junto con la calidad del paisaje.

Al internarnos en el parque natural, el contraste fue tal, que todo se transformó y ya desde el mirador del Cristo del Corcovado apreciamos el mar y las montañas en las que se insertan las áreas construidas y todo parece perfecto.
Las escalas en  Vitoria, Santos y Paranaguá, fueron demasiado cortas. En Vitoria nos quedamos en el barco y en Santos  apenas una escapada para comprar tarjetas SIM para el teléfono y una cerveza. En Paranaguá, el agente marítimo nos llevo a la ciudad, lamentablemente era de noche y Brasil acababa de perder su pase a la siguiente fase del mundial, así que nos llevo a un centro comercial cerca de un supermercado, recorrimos la tienda mirando curiosidades y diferencias en nombres y tipos de alimentos y antes de que nos recogieran de vuelta nos sentamos a  beber una cerveza fría. Brasil estaba triste.
Desde allí tres jornadas en el mar para llegar a Zárate (Argentina). Una visita de un día a Buenos Aires en donde pudimos pasear, sentarnos en un buen restaurante (parrilla) para darnos un festín de asados y buen vino, visitar el barrio Caminito y terminar el día con una agradable velada en el barrio de San Telmo en una de las más antiguas “Casas del Tango” disfrutando de Tango en directo. Muy buen día.
¡Ya queda poco para empezar a rodar!












Entrada al puerto de Vitoria.
Primera tierra americana a la vista.





Vitoria. 










El Grande Brasile reflejado en una fachada de cristal en Vitoria.



Rio de Janeiro.












Una Favela.










En el Sambódromo.













Otra favela cerca de Maracaná.








Vistas desde el Mirador del Cristo del Corcovado.


  













Un tití contemplando a los turistas.






Buenos Aires:
Caminito, Casa Rosada, Plaza de Mayo.






Una velada con tango.





lunes, 2 de julio de 2018

El paso del Ecuador


     Tres días después de zarpar de Conakry, en donde no desembarcamos al juntarse el poco interés que presentaba y la peligrosidad de la que fuimos informados, atravesamos el Ecuador.
El capitán y la tripulación prepararon una fiesta para bautizar a los que no lo estábamos, aunque para alguno era la décimo cuarta vez que lo cruzaba y otros han vivido toda su vida casi sobre él.
Fue el dios Neptuno el encargado de la ceremonia que tuvo lugar en la piscina del barco tras los consabidos remojones por fuera con agua por parte del resto de la tripulación e internos con un buen ron.
Una simpática fiesta, con una magnífica cena con otro cochino asado junto a otras carnes, cerveza, vino y un karaoke en el que casi todos mostraron sus habilidades.
A los bautizados se nos hizo entrega de los correspondientes certificados que exhibimos orgullosos en la foto.


El Capitán y el Ingeniero de máquinas supervisan las duras pruebas para merecer el bautismo

                                                                               Muy orgullosos de haber obtenido la certificación

Una espléndida cena para celebrar el evento.





Escalas en Vigo, Dakar y Conakry…




Después de un paseo por Vigo, saboreamos suculentos y abundantes platos de Galicia, intentando guardar de alguna manera en la memoria el exquisito sabor de la comida española, sabiendo que los platos de cada lugar tienen su exquisitez pero diferente sabor, a mí personalmente me ha gustado la comida española.


          Dejando atrás las islas Cíes.


Un paso durante la noche entre Tenerife y Gran Canaria y en algo más de dos días estábamos en Dakar. Para la visita de Dakar debemos agradecer al encargado de la aduana del puerto que me autorizara a salir del puerto sin visado, valorando las pocas horas que estaría en la ciudad. Fue una suerte topar con una persona que valoró el razonamiento lógico más que las normas y políticas impuestas.



Hicimos un recorrido por el centro y disfrutamos de la amabilidad de la gente y sus coloridos trajes, del bullicio de sus automotores ya sea por averías, por las prisas que llevan intentando escabullirse entre vehículos y muchedumbres, o por las bocinas de los taxis, cuyos conductores no pierden la esperanza de ganarse un dinero al verte extranjero y quizá perdido; el singular sonido de voces en diversos idiomas (inglés, francés, y los variados lenguajes que se hablan), dirigiéndose a nosotros ya sea con la finalidad de vender algo o simplemente saludando. A mí personalmente en muchas partes me confunden y me preguntan si soy china, japonesa o filipina, yo me divierto aceptando cualquier saludo y, aconsejada ya por Carlos que les conoce y les ha definido como “personas inasequibles al desaliento” cuando de vender se trata, evitando mostrar interés por alguna mercadería. El calor nos obligó a refugiarnos en una terraza y unas cervezas, después de haber hecho el recorrido  a pie desde el puerto al centro recorriendo luego un gran mercado con puestos de venta hacinados, obligados a caminar en fila debido al reducido espacio para circulación compartida entre peatones, carros, motos coches y hasta un semiremolque, en donde se venden una mezcla impresionante de productos, Me llamó la atención   el contraste de todo este mercado con el espacio abierto de la mezquita en donde varios hombres se encontraban rezando de rodillas con la frente en el piso, otros se disponían a levantarse una vez concluida la oración mientras nosotros nos esforzábamos para pasar entre los puestos de ventas y la mezquita.


                         











 Volviendo al barco para zarpar rumbo a Conakry

Buscando la variedad en la monotonía…




Debido a la conocida calidad de la cocina española, la tripulación pide a coro una paella J, y Carlos como buen español, con la ayuda de Celso y James (Chefs filipinos, grandes personas, Celso con su franca sonrisa y James con su alegre cantar) se ponen delantales blancos y manos a la obra en las cocinas del barco.
Así que hoy nos han deleitado con una exquisita paella que según el Capitán ha sido una comida devorada con tal rapidez que ha desaparecido de la mesa, exquisita aun con los limitados ingredientes, Carlos como siempre sorprendiendo en cada cosa que hace J.

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 La vida en un barco navegando por el Atlántico tiene mucho más de lo que uno se imagina, gracias a la chispa de alegría y emoción que cada ser aporta