¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









martes, 28 de julio de 2015

¡Arrancamos tras la pausa!


Una escapada a España para celebrar la boda de Esther y en una semana estamos de vuelta a Fortaleza con la intención de seguir nuestros planes.
Sin embargo, una vez más la política los va a alterar. A nuestra llegada al aeropuerto de Fortaleza tenemos la primera noticia de que no va a ser posible renovar el visado otros 90 días y que en ese momento nos quedan solamente 19 días de estancia legal en Brasil.
Según parece se trata de una represalia a las expulsiones realizadas por España de brasileños en situación ilegal. Lo curioso es que, en mi opinión,  esas expulsiones eran en aplicación del tratado de Schengen pero la represalia es únicamente contra los españoles. Seguimos con el síndrome del Quijote..
Nosotros decidimos probar suerte en otro estado ya que tenemos noticias de que Fortaleza y el estado del que es capital (Ceará) es “territorio comanche” en esto de los visados.
Con este  asunto en la cabeza, partimos con destino a la famosa zona de Jericoacoara a donde llegamos a la hora de comer, instalándonos entre las dunas al lado del mar a las afueras del pueblo de Preá. Bonito sitio con mucho calor.
Por la tarde entramos en la playa para recorrer los 12 km que nos separan de Jericoacoara.
El recorrido, sobre las dunas que bordean la playa es muy bonito y da algo de salsa al día.
Ya caída la tarde llegamos a Jericoacoara para encontrarnos algo que nos temíamos: un montaje turístico de primer orden, con buenas ideas y otras cuyo objetivo no es otro que ordeñar la “vaca turística” hasta valores inverosímiles.
Pernoctamos a las afueras del pueblo, en pleno parque nacional, con visita del guarda que, tras preguntarnos por nuestras intenciones y asegurarse de que no íbamos a dejar rastro, nos deseo la bienvenida y las buenas noches. Enhorabuena por la coherencia demostrada que no hemos encontrado frecuentemente.
La salida de allí sobre las dunas dirección a Jijoca, se frustró al explicarnos el propio guarda que tras el recorrido por dichas dunas había un  túnel de árboles imposible de esquivar bajo el que nuestro camión no pasaba. Volvimos hacia Preá  e intentamos ir a Jijoca por una vía diferente a la pista establecida. Un poco de navegación y algunas preguntas a los lugareños nos hicieron disfrutar de un recorrido fuera de lo turístico que resultó muy bonito.
Una vez en Jijoca encontramos un precioso lugar en la orilla de la Lagoa do Paraiso en el que pasamos el resto del día y la noche.
Muy temprano por la mañana tomamos rumbo hacia el Parque Nacional de Lençois Maranheses. Comida en ruta y llegada a Paulino Neves, donde comienza el recorrido por las dunas a una buena hora para negociar un guía para el día siguiente.
Llegamos a un acuerdo con un mototaxista para que a las 7 de la mañana del día siguiente pasara por las afueras del pueblo en donde pensábamos pernoctar y nos guiara hasta Barreirinhas a unos 30 km de allí.
No se presentó, por lo que decidimos hacerlo por nuestra cuenta.
Una primera parte de pista de arena por una llanura con las dunas al fondo a través de un bonito paisaje, para entrar en uno de los recorridos más bonitos que podemos recordar. Rodamos subiendo y bajando dunas no demasiado altas ni empinadas haciendo los pasos por los valles por la orilla de increíbles lagunas azules bordeadas por dunas de arena muy clara.
El recorrido lo tenía todo: Paisaje, arena, lagunas, colores, navegación. Por fin disfrutábamos de un día como los que echábamos de menos.
En un paso estrecho entre un muro y los árboles, dos ramas muy gruesas cortaban el camino. Sacamos nuestra tronzadora y con ayuda de unos vaqueros que aparecieron por allí en sus caballos cortamos las dos ramas franqueando el paso.
A partir de allí el camino se hizo plano, pero con una enorme cantidad de arena que sin embargo no nos dio problemas.
A medio día, con un calor tórrido, llegamos a Barreirinhas. Un bonito pueblo mucho más natural que Jericoacoara a pesar de no gozar de tanta fama.
Contratamos para el día siguiente un paseo en lancha por el río Preguiças hasta su desembocadura y a las 8 y media de la mañana estábamos saliendo a bordo de una fueraborda muy potente para una excursión de ocho horas.
Varias visitas durante el recorrido y un alto de tres horas en la desembocadura durante el que pudimos bañarnos primero en el mar y después en el río y comer en uno de los restaurantes instalados sobre la playa.
Una jornada muy bonita con final nuevamente en Barreirinhas para pernoctar.

Desde allí en algo más de dos días de ruta llegamos a Belém en donde trataremos de prorrogar nuestro visado para salir hacia las Guayanas o en su defecto subir el camión a una balsa con destino Manaos.





























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