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jueves, 28 de noviembre de 2019

El Salvador



Después de muchas dudas sobre entrar o no en El Salvador decidimos hacer un paso rápido por el país.
Había dos o tres razones que nos hacían dudar: la más importante eran las razones de seguridad que casi todas las opiniones deban como muy baja y una segunda era que, habiendo entrado ya en Guatemala y pagado la tarifa que en todos los países centroamericanos cobran por entrar, si pasábamos por El Salvador y reentrábamos en Guatemala no sabíamos si nos iban a cobrar de nuevo. En la aduana nos dieron un certificado de tránsito que nos eximía del pago en nuestro regreso, por lo que haciendo un recorrido que prestara una atención muy especial a la seguridad, decidimos hacer un corto recorrido que teníamos en un principio planeado.
Hicimos una primera parada en el lago Guija en donde descansamos durante un día entero a la orilla del agua. El sitio es bonito, pero allí, como en todo el país la suciedad es demasiado presente. La suciedad y legiones de mosquitos, que nos obligaron a permanecer dentro de casa sin luz.
Desde allí llegamos al P.N. de los Volcanes y acampamos en una preciosa finca que hace de camping entre los tres volcanes más importantes del país: Izalco, Cerro Verde y Santa Ana, al que ascenderíamos en una caminata mediana en cuanto a dureza y que nos permitió ver la laguna sulfurosa que ocupa el cráter. El volcán está ahora poco activo, pero tuvo una gran erupción en 2005, aunque no parece ser el peligro más inminente de la visita, ya que no pudimos subir por nuestra cuenta, sino que hubimos de esperar a reunir un grupo que sería acompañado por un policía armado durante toda la ascensión y el descenso.
 Las vistas desde la cima son muy bonitas con la presencia de los otros dos volcanes y en el valle el lago Coatepeque.
Un corto desplazamiento nos acercó a las ruinas de Tazumal en donde se visita una pirámide de origen Maya que, a nuestro entender destrozaron en los años 40 del pasado siglo con una lamentable restauración que la cubrió casi por completo de cemento.
Con estas tres visitas dimos por finalizada nuestra estancia en el país, en el que, como en toda Centroamérica, las personas son muy amables, pero que desgraciadamente carecen por completo del concepto de que la basura no se puede arrojar sin más, considerando además que la sensación de inseguridad también influyó en la brevedad de la visita.

  Lago Guija


Lago Coatepeque. Al fondo el volcán Sta. Ana


Vistas desde el campamento. Abajo Vocán                                                                                                 Sta.  Ana




Volcán Izalco

Cráter del volcán Santa Ana 





 Ruinas de Tazumal






viernes, 22 de noviembre de 2019

Honduras


Con el objetivo principal de visitar las ruinas Mayas de Copán realizamos el recorrido hacia Guatemala a través de Honduras. Buenas carreteras y espléndidos paisajes fueron la tónica del recorrido, constatando que el nombre del país es por demás apropiado, ya que la orografía podría compararse con un gran cartón de soporte de huevos.

Visitamos en el camino varios pueblos que fueron otros tantos lugares de pernocta como el bonito lugar llamado San Antonio del Norte situado en un magnífico enclave y la población colonial conocida como Gracias que se llamó antaño Gracias a Dios, según parece porque su fundador, el Capitán Chávez,  buscando un enclave razonablemente llano para situarla exclamó “gracias a Dios” cuando al fin encontró una superficie adecuada.
Y llegamos a Copán. El parque arquelógico, aun un poco precario acoge las ruinas de la que fue una de las grandes ciudades mayas. Destaca la Escalinata jeroglífica, aunque protegida por un antiestético y mal situado toldo, es realmente espectacular.
Es también muy sorprendente la vista de las enormes ceibas y guanacastes, con tamaños verdaderamente inmensos y que en muchos casos son los responsables del deterioro de las estructuras de la ciudad al estar enraizados en muchas ocasiones en las propias gradas de las pirámides.



Gracias:







Ruinas de Copán:












lunes, 18 de noviembre de 2019

Nicaragua



Por fin sacamos el camión del territorio de Costa Rica, lo cual nos produjo una sensación de libertad que habíamos tenido muy limitada durante muchos días.
Incluso aceptamos con resignación el hecho de que la entrada a Nicaragua supuso una de las aduanas más corruptas  y complicadas de toda nuestra ya larga historia de pasos fronterizos.
Casi cuatro horas después de llegar a la frontera estábamos rodando por Nicaragua. La primera sorpresa fue que las carreteras están en un muy buen estado y el país comenzó a resultar muy agradable.
Visitamos y pasamos un par de noches en un pueblo turístico del Pacífico que se llama San Juan del Sur en donde aprovechamos para hacer todo lo que en Costa Rica era carísimo y con todo en orden, lavandería, alimentos, gasoil, agua, etc. seguimos nuestro recorrido por el país comenzando en el lago Nicaragua y continuando hacia la ciudad colonial de Granada. El lago tiene unas bonitas vistas de la isla de Ometepe a donde no cruzamos, pues el precio era aun poco alto y, tras las visitas que ya habíamos realizado a otras islas nos dio pereza tomar de nuevo un ferry.  Acampamos una noche en la orilla del lago delante de la isla y de la imponente mole de sus dos volcanes: Concepción y Maderas.
En Granada dimos un par de paseos por la zona colonial que es de reducidas dimensiones pero bien conservada y agradable.
Desde allí nos acercamos a la que sería la visita más interesante de nuestro paso por Nicaragua: el Parque Nacional Volcán Masaya en donde veríamos por primera vez en nuestras vidas la lava incandescente en el cráter llamado Santiago del volcán Nindiri . Varios senderos nos llevaron a distintas vistas del cráter y de los alrededores del Parque y un nuevo tour realizado de noche nos hizo sorprendernos ante el  fenómeno de ver el material incandescente brotando a borbotones por el cráter. Fue realmente un espectáculo sobrecogedor.
Desde allí llegamos a León, otra bonita ciudad con un centro colonial interesante que recorrimos en un tour guiado por un estudiante de turismo que nos explicó principalmente la sangrienta historia del país. En la catedral esta el mausoleo de Rubén Darío que era natural de la ciudad.
Una noche en el pueblo fronterizo de Somotillo y al siguiente día entramos en Honduras.


El Volcán Concepción en la isla de Ometepe                                                                                            del lago Nicaragua



Granada:






Parque Nacional Volcán Masaya

El cráter Santiago está activo.



Impresionante vistas nocturnas del cráter.


León:





Mausoleo de Rubén Darío en la catedral de León.









sábado, 16 de noviembre de 2019

Costa Rica



Varias circunstancias nos llevaron a hacer una visita a este país bastante recortada en relación a lo previsto: en primer lugar los precios tanto de los productos más básicos de alimentación como los de las entradas a los parques nacionales, en los que el precio para los costarricenses era 10 veces inferior al que teníamos que pagar los extranjeros, y  en segundo lugar la mala fortuna de sufrir un accidente de tráfico (únicamente daños materiales) en un país con una legislación a todas luces errónea, pues el vehículo implicado no puede abandonar el país hasta que haya un acuerdo entre las partes o se celebre el juicio en dos o tres  años, lo cual le proporciona al local una posibilidad de extorsión casi ilimitada. Pasamos allí, sin duda, los peores días de todo nuestro tiempo en viaje.
En fin, gracias a la impagable ayuda desinteresada de un abogado  (y su familia) a los que nos presentaron otros Overlanders que habíamos conocido en Cartagena de Indias, conseguimos resolver el problema, aunque no sin ceder en gran medida a las pretensiones de la otra parte. Nuestro más profundo y sincero agradecimiento a Eliezer Miguel y sus padres Mireya y Eliezer sin cuya ayuda no hubiéramos podido resolver de forma satisfactoria el embrollo en el que nos vimos implicados.
Nos dio  pena no visitar el país más a fondo pues es realmente bonito y con gente extraordinariamente agradable, pero a veces las circunstancias obligan a determinadas renuncias.
Conocimos el pueblo y la zona caribeña de Puerto Viejo en cuyas proximidades pasamos un buen día en una solitaria playa caribeña, visitamos Cartago y algunos enclaves de alrededor e hicimos un recorrido por la zona de los volcanes. Ciertamente un pobre balance para lo que el país merece, pero tras sentir una desagradable sensación de falta de libertad, soñábamos con pasar la frontera y dejar atrás tan mala experiencia.
Puerto Viejo

Una acampada agradable a orillas del Caribe

Ruinas de Ujarrás (el nombre suena navarro)


Cartago:





Aunque casi  no la disfrutamos, Costa Rica tiene una enorme diversidad de fauna