¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









lunes, 30 de diciembre de 2013

martes, 24 de diciembre de 2013

11.- Viña del Mar, Valparaíso, Cajón del Maipo y Santiago de Chile


Un vertiginoso descenso con paso de frontera,  nos lleva desde los 3.000 metros del Parque Aconcagua hasta el océano Pacífico en Viña del Mar. Es una agradable ciudad muy animada y muy poco adecuada para situar nuestro camión para la noche. Por ello nos desplazamos a una especie de camping (por llamarle algo) diez kilómetros al norte en un pueblo llamado Concón desde donde  un microbus nos lleva a visitar Valparaíso. Esta ciudad tan renombrada y declarada Patrimonio de la Humanidad nos decepcionó bastante. Está sucia, con multitud de edificios en ruinas y con rascacielos construidos entre las casitas de colores que cubren las faldas de los cerros y que destrozan la que un día debió ser bonita perspectiva. Dimos un largo paseo utilizando alguno de los ascensores que comunican el nivel del mar con los diversos cerros y comimos en un restaurante en la playa. Sin embargo, una buena parte de la ciudad resulta imposible de visitar a causa de la inseguridad que  todo el mundo, incluso la policía, se encarga de advertir. Realmente una lástima.

Un paso por el Cajón del Maipo al sureste de la capital, nos permite un día relajado antes de entrar en el ajetreo de visitar una gran ciudad. Se trata de una zona de montaña, muy turística y por lo tanto algo sobre explotada. Es bonita pero nada en comparación a lo que ya hemos visto de Chile.
Una vez situaos en el patio de una empresa, muy cerca del centro, por gentileza de nuestro amigo René hacemos una visita a Santiago, la capital.
La ciudad, seguramente a causa de las fechas, está a rebosar. Las calles son un hervidero de gente y la animación es increíble. Es Nochebuena y paseamos a 21 grados con pantalón corto y polo. Se hace difícil entrar en el ambiente navideño en estas condiciones. Una nota simpática: el taxista nos ha pregutado que tal se había portado con nosotros "El Viejo Pascuero", suponemos que en referencia a Papá Noel.
Al poco tiempo de comenzar nuestro paseo, un grupo musical callejero entonó una de mis canciones preferidas: Sapo cancionero. Hay en ella una estrofa que se me antoja muy adecuada:
Sapo cancionero
canta tu canción
que la vida es triste
si no la vivimos
con una ilusión.
¡Por eso estamos aquí!
También un taxista nos recomendó un restaurante para la cena de Nochebuena con espectáculo folclórico incluido. Reservamos por la mañana y a las nueve de la noche, de punta en blanco, allí estábamos.
La cena, bien y el espectáculo aceptable pero los dos Pisco Sour que nos metimos en el cuerpo pusieron la energía necesaria para pasar una gran noche con bailongo y todo. La consecuencias llegaron en la mañana del día siguiente. A las nueve de la mañana llegaron a presentarse y conocernos Karen y René, nuestros anfitriones santiaguinos. Me imagino que la primera imagen nuestra que tuvieron no fue la mejor, pero ellos mejor que nadie sabrán el resultado de beber Pisco sin pensar mucho en el día siguiente...

Muchos pelícanos en la costa próxima a Viña del Mar.





Varias vistas de Valparaíso: los cerros, los ascensores típicos, la iglesia Matriz y vistas panorámicas.

Santiago de Chile: La catedral




Palacio de la Moneda.
Pilar a la puerta del restaurante y brindis con Pisco Sour.

lunes, 23 de diciembre de 2013

10.- Parque Nacional Conguillío, vuelta a Argentina: Mendoza, Uspallata y Aconcagua


Tras el precioso recorrido por la región chilena de Los Lagos el recorrido del último de los Parques de la zona nos deparó uno de las mejores  visitas. Una pista con algunas dificultades a causa de los árboles nos permitió atravesar el parque con un magnífico bosque de araucarias, una reliquia del pasado con un ejemplar de 1.800 años, preciosos lagos y la constante presencia del volcán Llaima que tuvo una violenta erupción el 1 de Enero 2008 de la que pudimos ver sus ríos de lava.
Un bonito recorrido nos lleva, atravesando los Andes a casi 3.000 metros de nuevo a Argentina en donde recorrimos unos kilómetros de buena pista por un paisaje magnífico hasta encontrarnos de nuevo con la ilustre Ruta 40. Y de nuevo la tortura. Fueron muchos kilómetros de "ripio" en un estado deplorable y con una "tôle ondulée" ("serrucho" en Argntina) que consiguió roturas en los camiones, nada importante por otra parte.
Ya sobre asfalto pasamos por San Rafael en donde los parkings para el Rallye Dakar ya estaban preparados y realizamos la visita de Mendoza, que resultó una muy agradable ciudad con muchísimo ambiente.
Desde allí y ya ganando altura llegamos a Uspallata en donde nos esperaba una agradable jornada recorriendo preciosos paisajes sobre las pistas tradicionales del Rallye. Montañas de todos los colores y pasos a 3.000 metros fueron la tónica del día.
Un corto desplazamiento nos acercó al Parque Provincial del Aconcagua pasando por Puente del Inca en donde visitamos el curioso fenómeno de su puente natural (bastante maltrecho por la mano del hombre)

Tras una noche a 3.080 metros (se duerme regular) una caminata de 3 horas nos acercó al valle desde el que se tiene la impresionante mole del Aconcagua al alcance de la mano: 6.962 metros. Fue muy impactante estar a los pies del mítico monte.

Volcan Llaima. Fumarola o nube. ¡Dejad volar la imaginación!

El lago verde a los pies del volcán y una estupenda comida.

Un paseo por el magnífico bosque de araucarias. La que abrazamos tiene 1.800 años

Alguno se compra una cámara nueva y la profesionalidad les llega añadida.

Él fue quien nos despidió a la salida del parque.

De nuevo en Argentina cruzamos este curioso río de color naranja: el Río Agrio.

Uspallata y sus cerros multicolores.

Por las pistas del Dakar de los alrededores de Uspallata.

El curioso Puente del Inca creado por los depósitos de una fuente termal.



En el valle por el que nos acercamos al Aconcagua. Estábamos a 3.055 metros y moverse costaba bastante.


sábado, 7 de diciembre de 2013

9- P.N. Lanín (Argentina)y región de Los Lagos (Chile)

Tras la vista de San Carlos de Bariloche y tras admirar de nuevo la ciudad con la perspectiva que ofrece desde la otra orilla del lago hicimos el recorrido pasando por Villa La Angostura hasta San Martín de los Andes que tiene también una preciosa vista desde la carretera de acceso. Desde allí una pista muy mala nos llevó a través del P. N. Lanín hasta Chile.
A pocos kilómetros, la pista se acaba y es imprescindible tomar un ferry que cruza en dos horas el lago Pirihueico en todo su longitud, navegando a través de un precioso paisaje.
Se desembarca en Puerto Foy y desde allí se comienza un recorrido bastante turístico por varias localidades muy agradables casi siempre al borde de lagos de color azul y con nombres que suponemos provienen de la lengua de la etnia que habitó aquellos lugares, hoy prácticamente extinguida: Los Mapuches.
Nombres como Choshuenco, Paguipulli, Huilo Huilo y Coñaripe, se mezlan con otros tan castellanos como Villarrica o Freire.
Gran parte del recorrido se hace a la vista del volcán activo Villarrica y hay muchas termas situadas en las márgenes de los ríos de la zona volcánica cuyas aguas llegan a fluir a 45 grados.
Hay varios parques como el propio Villarrica o el Huerquehue todos muy bonitos y en los que se pueden ver las Araucarias.
A él también le gustó nuestro camión para posarse.

Villa la Angostura. La Ruta 40 da para mucho.

Cruzando el lago Pirihueico en el ferry. Preciosa travesía.

La Pitufina en su casita del bosque.

El impresionante salto Huilo Huilo.

El volcán Villarrica aún activo aunque dormido por el momento.

Aguas termales por todas partes. Algunas a 45º C.

En ocasiones el color del agua no parece real.


videoEl salto Huilo Huilo en acción.