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lunes, 28 de octubre de 2019

Archipiélago Bocas del Toro



La última visita proyectada en Panamá era el archipiélago de Bocas del Toro, al que había que cruzar en un ferry.  Aunque con algunas dudas a causa del precio, hicimos la travesía que finalmente nos compensó por los días de tranquilidad en un lugar paradisíaco.
Encontramos un rincón sobre la arena de la playa en la zona llamada Boca del Drago, en un lugar realmente “de diseño”, bajo los cocoteros, con la playa de agua absolutamente transparente a diez metros de la puerta del camión y con varias excursiones a pie por los alrededores que nos llevaron a recorrer la costa hacia los dos lados partiendo de nuestro campamento. Hacia el oeste, recorriendo la costa llegamos a la llamada playa de las Estrellas porque se pueden encontrar muchas estrellas de mar en sus aguas y hacia el este, un recorrido por la propia playa, a ratos por el agua cuando la vegetación se adentraba en el mar, se convirtió en un paseo genial.
Allí pasamos cuatro días y el quinto llevamos el camión a Bocas del Toro desde donde un taxi acuático (una lancha fueraborda) nos llevó a la isla Bastimentos en la que, en un corto paseo por la selva durante el que vimos perezosos y algunos ejemplares de una ranita roja (de un centímetro y medio) que es endémica de la isla, nos llevó a una preciosa playa llamada Red Frog en la que nos bañamos y almorzamos lo que habíamos llevado en la mochila.
Esa noche dormimos en el puerto para embarcar al día siguiente y entrar en Costa Rica.


El campamento en Bocas del Drago.


En camino hacia la playa de las Estrellas



 Playa de las Estrellas


 Un baño entre las estrellas de mar.

Perezoso en los árboles al borde de la playa


 Atardecer desde nuestro campamento

Recorriendo la costa






 Navegando hacia la isla Bastimentos

 Perezosos y ranas rojas en camino hacia la playa Red Frog


Las ranas tienen menos de 15 mm de largo


 Llegando a Red Frog Beach

Baño en Red Frog Beach

 Todas las islas están rodeadas de manglares







lunes, 21 de octubre de 2019

Volcán Barú



Después de la visita de la capital, teníamos previsto ir hasta Boquete para visitar el volcán Barú.
Boquete es un agradable pueblo de montaña situado en un precioso enclave muy verde y con temperaturas agradables.
La subida al volcán Barú no está permitida con vehículos particulares y, dado que se trata de hacer en una mañana un recorrido en subida de 12 kilómetros con un desnivel de más de 2.000 metros y la correspondiente bajada, nos decantamos por la opción de hacer la excursión en uno de los 4x4 que realizan el tour. Salimos a las 3h 45 minutos de la madrugada para ver el amanecer desde la cima y con la esperanza de que el tiempo nos permitiera la posibilidad de contemplar el océano Atlántico y el Pacífico que es algo que según parece es el único punto en el mundo desde el que se pueden ver dos océanos. La suerte no nos acompañó y el Pacífico estaba bajo un mar de nubes, sin embargo tanto el amanecer como las vistas del Caribe compensaron suficientemente la decepción.
Una muy agradable excursión con un esmerado servicio de la compañía que la realizaba que incluso, dispuso en la cima un copioso desayuno con bebidas calientes que se agradecían dada la temperatura de ocho grados que nos recibió al llegar aun de noche.
Visitamos también Los Cangilones de Gualaca, otro enclave con el río encajado entre rocas.


Ya en la cima del volcán aun de noche.

Empieza a amanecer

 Un simpático coatí llamado Gasparín muy bien alimentado por los turistas



Amanecía... El Caribe despejado, el Pacífico cubierto







Los Cangilones de Gualaca









Ciudad de Panamá



Realmente lo mejor que se puede decir de Panamá City es que se aprecia que algo se está moviendo para mejorar su aspecto y su estado de conservación y hablamos del casco viejo, porque el resto de la ciudad es una locura de rascacielos algunos extravagantes, otros dejémoslo en agradables y no faltan los que sencillamente son antiestéticos directamente.
Un paseo por la avenida Central que se continúa en la avenida España nos permitió ver bonitos edificios coloniales perfectamente restaurados y conservados junto con otros en pleno proceso de restauración y aunque no faltó alguna ruina, el conjunto es agradable.
Dedicamos el resto de la mañana a conocer la Ciudad Vieja de Panamá que es el enclave original de cuando se fundó en el siglo XVI y que fue destruida en un brutal saqueo por el corsario Henry Morgan.
Entre las ruinas se puede apreciar la plaza Mayor con la torre de la catedral habilitada para poder subir al campanario y obtener una panorámica tanto del resto de las ruinas como de los rascacielos de la actual capital.
Un bien explicado museo nos permitió conocer la turbulenta historia de la ciudad.

Catedral de Panamá






Panamá Viejo










Valle Antón



Decidimos realizar la visita del Valle Antón antes de ir a Ciudad de Panamá sobre todo a fin de pasar unos días en algún lugar fresco y realmente nuestro objetivo se vio cumplido en ese aspecto.
Aparte del propio recorrido que es bonito, con vistas al Pacífico desde las montañas , visitamos los Cajones de Chame, un callejón de piedra por el que corre muy encajonado el río Chame. Es un sitio curioso que parece repetirse con frecuencia en América.
También hicimos una caminata para ver el llamado Chorro de las Mozas que es una sucesión de pequeñas cascadas en un bonito valle .
Desde allí nos acercamos a Ciudad de Panamá, con un alto de dos días en El Pipas, un campamento muy renombrado entre los Overlanders por ofrecer un buen sitio de acampada con agua, baños, duchas y casi todos los servicios de un camping de forma gratuita. Únicamente piden que se colabore en la mañana al rastrillado de la zona para recoger las hojas de los árboles y alguna cosa que algún “descuidado” haya dejado caer.

Los Cajones de Chame







Chorro de las Mozas