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lunes, 23 de septiembre de 2019

Desde Cartagena a Colón (Panamá) en un catamarán por el archipiélago de San Blas



Una vez que el camión quedó sobre la plataforma listo para embarcar, en poco más de un día, nosotros hicimos lo propio en un catamarán que en una singladura de cinco días nos llevaría hasta Panamá visitando en el camino varias islas del archipiélago de San Blas.
Se trata de un grupo de 365 islas, unas 32 de ellas están habitadas, esparcidas por el Caribe y que aunque administrativamente pertenecen a Panamá, gozan de una autonomía muy grande para ser dirigidas por los indígenas que de siempre las habitan: los Kuna.
Visitamos cinco, unas pobladas y otras desiertas disfrutando en éstas últimas de auténticos paraísos. Tuvimos ocasión de nadar con snorkel para contemplar y filmar los arrecifes de coral que rodean alguna de las islas en unas aguas transparentes a una temperatura fantástica, también de entrar en contacto con los pobladores que se mostraron muy corteses y hospitalarios y que, al contrario que en Colombia, no nos atosigaron con la venta de sus productos artesanos.
También mencionamos una cena en una de las islas a base de langosta asada con fuego de palmera que fue todo un lujo.
La experiencia de la navegación, buena en general, con algún pequeño problema en las primeras horas que remitió enseguida, haciendo que la aventura tuviera un balance muy positivo, tanto por la propia aventura como por la tripulación y los compañeros de viaje, los paisajes, los baños y las gentes que contactamos.

             



































Ver vídeo Archipiélago de San Blas


Ver vídeo de la singladura












viernes, 13 de septiembre de 2019

Y por fin Cartagena, el final de nuestro recorrido por América del Sur



Pasados unos cuantos días en la acampada de la costa del Parque Tayrona, disfrutando del estupendo lugar que comentábamos en la anterior entrada, pusimos rumbo a Cartagena para ir concretando los trámites de paso a Panamá. Hicimos el trayecto en varios días con una parada en un rincón bastante turístico llamado Puerto Velero que no resultó gran cosa y llegamos a Cartagena.
Evidentemente la suerte no nos estaba acompañando en esta llegada, pues el estupendo sitio que lleva años figurando en el ambiente overlander, fue precisamente clausurado por la policía al día siguiente de nuestra llegada. En negociaciones con los agentes (corrupción incluida) conseguimos que consintieran autorizar nuestra presencia al otro lado de la playa que, aunque incomparablemente peor que el utilizado hasta entonces, nos permitió una estancia suficientemente tranquila para visitar la ciudad y esperar la fecha de salida del camión en primer lugar y nuestra propia salida después.
Mientras íbamos solucionando los traslados fuimos realizando visitas a la ciudad antigua que es, sin duda, una de las más bonitas de toda Sudamérica, a la que, sin embargo, la ingente nube de vendedores de todo lo imaginable convierte las visitas en algo desagradable. Quizás algún día alguien comprenda el daño que esta “no gestión” turística está causando, pero de momento si quieres visitar la ciudad tienes la única opción de intentar abstraerte por difícil que intenten ponerlo.
De la ciudad, decir que se trata de una auténtica joya colonial en un gran estado de conservación dando incluso la sensación de que la gestión del magnífico patrimonio es realmente buena, aunque por tratarse de Colombia pudiera parecer increíble.
Perderse al atardecer por sus calles entre los magníficos edificios de piedra o recorrer la muralla mientras el sol se pone sobre el mar Caribe son experiencias inolvidables.
En el momento de escribir esto, estamos en un hotel pues nuestro camión está en el puerto a la espera de ser cargado en un barco que nos lo dejará en cuatro o cinco días en Colón (Panamá) y nosotros próximos a abordar el catamarán Nacar2 que en cuatro días de navegación a vela nos llevará a visitar las islas San Blas, un paraíso caribeño en el que haremos snorkeling para admirar la barrera coralina y que nos dejará en un pueblecito de la costa Panameña que se llama Puerto Lindo.
El siguiente post será desde Panamá y para entonces ya seremos unos marinos consumados. Esperamos que sin mareos...
















                                        




























Adiós a América del Sur. El camión ya está embarcado hacia Panamá