¡¡¡La aventura continúa!!!

Bienvenidos a nuestro blog en la segunda etapa.









miércoles, 29 de enero de 2014

15.- Salida de Copiapó, ya con muchas cosas del camión en orden, hasta San Pedro de Atacama.


Cuatro días en Copiapó en un terreno particular que nos habían aconsejado los colegas del campamento del Dakar nos sirvieron para poner en orden de marcha las cosas más importantes de nuestra casa. De esta forma tomamos rumbo a Antofagasta a donde llegaríamos al día siguiente. Una rápida visita de esta ciudad y de nuevo rumbo a San Pedro de Atacama en donde nos instalamos como cuartel general para varios días haciendo recorridos de un día para visitar los diversos sitios de sus alrededores: geiseres del Tatio, Valle de la Luna, las lagunas altiplánicas con vistas a los majestuosos volcanes, muchos de ellos activos y el propio pueblo que, aunque muy preparado para el turismo, está realmente encantador.
Casi todas las visitas se encuentran a alturas superiores a los 4.000 metros, lo que proporciona algunos problemas tanto físicos, como técnicos, aunque, poco a poco, vamos adaptándonos.
En el momento de escribir esto, nuestra casa está recuperada en la medida de lo posible, pero esta situación nos permite un confort prácticamente igual al que teníamos antes del vuelco, por lo que nuestro viaje continúa sin deficiencias dignas de mención.
Mecánicamente no hay novedad y por lo tanto mañana iniciamos la aventura más trialera desde que hemos empezado: nuestro destino es el Salar de Uyuni en Bolivia.

Pueblecitos pesqueros de la costa de Atacama.                  Portada Juan Lopez, Un símbolo de Antofagasta



San Pedro de Atacama.


Campo de géiseres del Tatio a 4.300 metros de altura.


El valle de la luna, cerca de San Pedro de Atacama.




Volcanes activos de más de 5.000 metros y la laguna Miscanti a 4.200.


Como podéis ver todos estamos bien. Con el permiso del volcán del fondo.

viernes, 24 de enero de 2014

14.- Desde Fiambalá hasta Copiapó.El paso de San Francisco. La etapa del Dakar 2014 que no pudimos ver


Desde Fiambalá afrontamos la subida del Paso de San Francisco a 4.748 metros con el añadido de tener que permanecer durante casi 4 horas por encima de los 4.500. Precioso recorrido rodeado de volcanes, algunos activos y bordeando de lagos con un color irreal.
Y por fin llegamos a Copiapó en donde utilizamos el resto del día en compras y pequeñas reparaciones para, ya entrada la noche ir a dormir al lado del denominado camino Japonés que es una pista entre dunas impresionantes que partiendo de Copiapó llega a Caldera en la costa y cuyo recorrido corta en varios puntos la trayectoria del Rallye. Por la mañana nos divertimos en una enorme duna que intentamos subir sin conseguirlo por poco y  nos acercamos a Caldera, un pequeño puerto pesquero para comer.
A unos cinco kilómetros está Bahía Inglesa que es una playa situada en una bahía con un pueblo de vacaciones y allí pasamos la noche.
Nuevo paso de aprovisionamiento por Copiapó y por la tarde búsqueda del campamento que una cuadrilla de amigos de René había montado a la espera del paso de la carrera. Fue muy agradable pasar la noche en su compañía. Prepararon (cómo no) asado, al que fuimos invitados y me gustaría mencionar la simpatía de todos ellos y la acogida que nos dispensaron.
En la mañana siguiente teníamos que realizar un corto desplazamiento por las dunas para aproximarnos a la trazada de la carrera y fue en ese trayecto en donde todo cambió para nosotros. En un paso estrecho entre dos dunas el terreno cedió bajo las ruedas del costado derecho del camión y volcamos.
Fue una caída lenta y únicamente de un cuarto de vuelta, pero el sitio en el que quedó era extremadamente complicado para el acceso de cualquier vehículo de rescate.
La buena noticia: Ni Pilar ni yo sufrimos daños dignos de mención.
La mala noticia: el camión estuvo en esa postura hasta las tres de la madrugada cuando una excavadora de orugas consiguió hacer un plano en la arena y ponerlo derecho.
El panorama en el interior era desolador. Todo se había revuelto, las baterías habían tirado ácido y el desastre nos hizo pensar que nuestra aventura se había acabado allí.
Sin embargo, algunos días después cuando escribimos esto, podemos decir que el camión no sufrió daño mecánico alguno y que los desperfectos de la caja están corregidos los más importantes y en vías de solución los menores, por lo que hemos decidido continuar aunque seguramente adelantaremos la fecha del primer retorno a casa.
No será, sin embargo, inmediatamente ya que hemos pensado, que de volver ahora, lo haríamos con un mal regusto y hemos decidido continuar el viaje según lo previsto por Atacama y Bolivia a fin de que el retorno se haga con los buenos recuerdos de estas visitas. Esa es nuestra decisión tras haberlo hablado y meditado juntos durante bastantes horas, sopesando  pros y contras.
¡Quédese en anécdota el incidente a la vista de que sus consecuencias no fueron tan desastrosas como parecieron en un primer momento!
Hay que seguir y lo vamos a hacer. Las horas amargas van quedando atrás poco a poco.
Quiero insistir: Nosotros estamos físicamente tan bien o tan mal como antes de volcar y aunque el recuerdo de la pesadilla está aún presente queremos seguir nuestra aventura.

Dos cosas dignas de mención: el apoyo y ayuda de nuestros amigos Jean Yves, Annie, René y Karen así como de todos los que habíamos conocido en el campamento que se volcaron en nuestra ayuda y la entereza y espíritu aventurero de Pilar sin cuyo apoyo las cosas hubieran sido mucho más difíciles.

 

    
   
 Algunas imágenes del Paso de San Francisco


Por las dunas de Copiapó antes del desastre.

Un pelícano arponeando peces.

lunes, 13 de enero de 2014

13.- Desde Guanaqueros hasta Fiambalá. En la cuarta etapa del Rallye Dakar 2014


Una vez pasadas las fiestas, iniciamos la última aproximación al recorrido del Rallye y, desde el nivel del mar en La Serena, la ruta no deja de subir hasta los 4.779 metros del Paso Agua Negra.
Aún en la zona de los 2.000 metros hacemos una noche de aclimatación y aprovechamos para una visita a la zona de producción de vino más importante de Chile en donde también hay varias destilerías de Pisco, una de las cuales visitamos. Es el valle Elqui.
Reanudada la marcha y tras dejar atrás la aduana chilena  ya rodando por pista, hacemos un alto para comer a 2.800 metros de altura. A través de un magnífico paisaje de montañas de todos los colores remontamos el puerto, en donde, a pesar de la fatiga que la altura nos produce y del viento muy frío que sopla, hacemos alguna foto para el recuerdo e iniciamos el descenso ya en el lado argentino. Hay que llegar a la aduana argentina para evitar que salgan a buscarnos y entre ambas hay alrededor de 180 km de pista regular y algún otro inconveniente inesperado. Justo delante de nosotros se desprenden varios bloques enormes de piedra que nos cortan el paso. Es necesario usar eslingas y los camiones para franquearlo. Con la noche ya instalada llegamos a la aduana que pasamos sin problemas.
Un pequeño problema mecánico nos hace pasar la mañana en Las Flores, el pueblo de la aduana y de esta forma y casi por milagro nuestros amigos chilenos con su overland Mercedes tras superar también algún percance se reúnen con nosotros.
De esta forma llegamos a Guandacol que es la localidad en la que coches y camiones van a iniciar en dos días la especial de la cuarta etapa. Recorremos unos 20 km de la pista a fin de localizar un emplazamiento adecuado para ver el paso de los participantes y localizamos un alto desde el que se ve un tramo largo y difícil para los pilotos. El calor es realmente insoportable y al faltar dos días para la etapa decidimos ir a visitar un parque nacional próximo para pasar algún tiempo en el ambiente climatizado de nuestras cabinas.
Hicimos la visita del parque a bordo de un camión adaptado y resultó interesante, recorriendo un cañón por el lecho de un río ocasional con bonitas formaciones rocosas, fauna y flora autóctona. El parque es Patrimonio de la Humanidad y se llama Talampaya.
Al llegar la noche del día anterior a la etapa y estamos situados en nuestra tribuna particular a la espera del paso del Rallye que se produjo a partir de la una del día siguiente.
Sobre el espectáculo diré únicamente que a quien le guste  este deporte no debería perderse al menos una vez en la vida una etapa del Dakar. Además para nosotros el disfrute fue doble ya que por radio supimos que la clasificación de motos la lideran dos españoles y la de coches otros dos. Barreda líder de motos y Carlos Sainz de coches.
Cuando pudimos abandonar la pista, ya de noche, intentamos llegar a Chilecito a tiempo de ver la salida del día siguiente, pero únicamente conseguimos ver el desmontaje del parque cerrado.

Un pequeño y terriblemente caluroso desplazamiento nos lleva a las termas de Fiambalá en donde pasaremos la noche.



Vistas de Guanaqueros. Allí pasamos el Fin de Año.








Paso de Agua Negra 4.679 m con alguna peripecia.

Entrando en La Rioja. La de Argentina , claro...






Vistas del Parque Nacional Talampaya 
Nuestra tribuna para ver la 4ª etapa del Dakar


Un Man en acción y Carlos Sainz ganando la 4ªetapa


¡Impresionante!

martes, 7 de enero de 2014

12.- Desde Santiago hasta La Serena


El día de Año Nuevo, después de la visita de René y Karen y de comer en el lugar de la acampada en la capital, tomamos rumbo a San Felipe a fin de seguir un recorrido paralelo a la autopista de peaje que recorre el país de sur a norte y que, además de monótona, resulta bastante cara. Este recorrido mayoritariamente realizado por pistas, nos llevó a través de bonitos paisajes y recorridos llenos de aventura hasta las proximidades de Coquimbo en la costa. Pasamos puentes estrechísimos y túneles que en tiempos fueron para el ferrocarril y que con sus 3 metros de ancho, su forma ovalada y una altura de 4 metros hicieron que fuera necesario rodar con extremo cuidado de que nuestra carrocería no balanceara. Hasta llegar al último en el que la vía no había sido eliminada ni recubierta y el rodar sobre las traviesas hacía el paso muy peligroso para la integridad de los camiones. Fue gracias a un lugareño y su hijo que con su pick-up nos ayudaron a buscar una alternativa que descubrimos un paso por pista remontando la montaña que atravesaba el túnel y que, a pesar de ser muy estrecha con pared a un lado y precipicio al otro, en algo más de nueve kilómetros y tres cuartos de hora nos puso al otro lado del propio túnel. A pesar de las dificultades todos agradecimos un poco de acción tras muchos kilómetros de conducción monótona. En el camino hicimos tres noches dos de las cuales fueron muy interesantes: la primera en el jardín de una familia que se brindó a dejarnos entrar para pasar la noche y con los que mantuvimos un agradable cambio de impresiones en el pueblo de Putaende (así, como suena) y la segunda al lado de la pista en una granja de cabras en la que también sus propietarios nos permitieron gentilmente pernoctar. Estas peripecias para pasar la noche, se deben a que en Chile todo es una propiedad privada y se hace muy difícil encontrar un sitio, no ya para acampar, sino simplemente para detenerse a comer. Cada metro a los lados de las carreteras está vallado sin dejar más de unos centímetros a modo de cuneta.
En las proximidades de Coquimbo y La Serena, en el pueblo llamado Guanaqueros,  reservamos la cena de fin de año en un restaurante situado en el  pequeño puerto pesquero de la localidad con cotillón y fuegos artificiales incluidos.

Acampamos en una urbanización privada al lado del pueblo por gentileza de una familia francesa que reside aquí y que han sido muy acogedores con nosotros.





Varias imágenes tomadas durante la ruta. A pesar de las advertencias pasamos todos los túneles menos el último que, al tener alternativa y las vías del antiguo tren al descubierto, decidimos salvarlo por una pista que pasaba un respetable puerto.

  ¡¡¡FELIZ AÑO 2.014!!!