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viernes, 14 de febrero de 2014

16.- De San Pedro de Atacama al Salar de Uyuni, ya en Bolivia


Tras la detenida visita a S. Pedro de Atacama y sus alrededores, retomamos el camino con objetivo puesto en Uyuni (Bolivia) a fin de visitar el famosos salar, el mayor del mundo con sus 12.000 Km2, es decir, podría ser un cuadrado de casi 121 km de lado.
El camino comienza por una buena carretera asfaltada que partiendo de S. Pedro se dirige al paso Jama frontera con Argentina. Tras unos 80 km de pendientes inverosímiles y a 4.500 metros de altura hay que tomar una pista a la izquierda que en cinco kilómetros pasa la frontera con Bolivia. Desde allí restan más de 400 de pista extraordinariamente mala hasta llegar a Uyuni. El estado de la pista se ve acompañado por la dificultad de rodar permanentemente por encima de los 4.700 m de altura, con un máximo de 5.030 situado en la mina Apacheta en cuyas oficinas se les ha ocurrido a las autoridades situar el control de aduana. Supongo que el oficial encargado debe tener muy buen oído, porque cuando nos hizo  las preguntas de rigor no conseguíamos articular palabra debido al esfuerzo de bajar del camión y entrar en la oficina.  El camión con la luz del Control Electrónico de Inyección encendida y carburando fatal  y todos los equipos afectados de una u otra forma fue el precio que hubo que pagar. Hay que sumar además las bajas temperaturas del amanecer que llegaron hasta los 7 grados bajo cero.
No obstante todos estos inconvenientes, la travesía es magnífica y merece sin duda el esfuerzo. Se bordean varias lagunas con nombres como Verde, Blanca, Colorada y Hedionda, todas ellas haciendo realmente honor a su nombre y con enormes colonias de flamencos, un amedrentador campo de géiseres situado a 4.900 m, una sorprendente zona de formaciones rocosas tras las que el guarda nos permitió pernoctar para abrigarnos del viento helado que soplaba y navegación, mucha navegación que hizo las delicias de los que disfrutamos con ese fantástico aparatito al que no le afecta ni la altura ni el frío.
Cuatro días fueron suficientes para terminar el recorrido, aunque el tercero fue necesario rodar una hora durante la noche a fin de dormir a una cota más baja ya que empezábamos a estar todos afectado de una u otra forma.
Una vez en Uyuni, supimos que por ser la época de lluvias el salar estaba inundado y con sus recorridos algo restringidos y, a fin de evitar a los vehículos el deterioro que supondría hacerlos rodar por una superficie de sal con varios centímetros de agua, decidimos contratar un tour en un 4x4 que nos llevó a través del mismo. Es espectacular. Autobuses, camiones y coches parecen suspendidos en el aire. Las visiones de los reflejos en la superficie son extraordinariamente sorprendentes y los paisajes extraordinarios.

Comprobamos así mismo que Bolivia se había volcado con el Dakar que éste año hizo su primera incursión por el país. Hasta han plantado una inmensa estatua de sal del tuareg que constituye el famoso logo de la prueba dentro del salar.

Añadiendo la bandera de Bolivia al entrar en el país.






Lagunas de todos los colores, formaciones rocosas y flamencos por todas partes en el P. N. Eduardo Avaroa. Magnífica entrada a Bolivia desde Chile.



Villa Alota. El primer pueblo de Bolivia que encontramos, de noche, sin luz y en medio de una espectacular tormenta.




                                       

Imágenes del Salar de Uyuni. Todo parece un poco irreal allí. El enorme logo del Dakar está tallado con sal.











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