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viernes, 13 de noviembre de 2015

La cordillera Blanca y el Cañón del Pato


Una caótica salida de Lima y dos jornadas a gran altura con una noche complicada a la orilla del lago de Junín por encima de los 4.000 metros, nos llevan a Huánuco en donde esperamos al equipo chileno antes de visitar las ruinas de Kotosh pertenecientes a la cultura del mismo nombre que se desarrolló en la zona entre 300 años a.c. y los primeros siglos de nuestra era. Entre los restos, lo más importante son los relieves de Las Manos Cruzadas cuya reproducción se puede ver in situ.
Un fantástico recorrido por una infernal carretera casi siempre sobre los 3.500 metros nos conduce hasta Huaraz, situada en pleno Parque Nacional Huascarán, atravesando pintorescos y muy pobres pueblecitos serranos con impresionantes nevados de más de 5.000 metros presidiendo el paisaje.
Desde Huaraz, por una pista en buen estado, nos internamos en el Parque Nacional hasta llegar a la orilla de la laguna de Llanganuco (que en realidad son dos lagunas: el Chinancoha o laguna hembra y Orcococha o laguna macho) que nace del deshielo de los más emblemáticos nevados del parque: el Huascarán y el Huandoy.
La majestuosa Cordillera Blanca donde se asienta el parque, cuenta con más de 30 picos nevados de más de 6.000 m, de los cuales el Huascarán (6.768 metros) es el más alto y a sus pies nos instalamos en una pradera a la orilla del río de un color verde casi irreal.
Al día siguiente, el mal tiempo nos aconsejó dejar la subida a la laguna Parón por lo que, al cambiar de planes, nos internamos en la zona de túneles del Cañón del Pato a una hora avanzada de la tarde. Este error de cálculo nos hizo atravesar la zona más complicada, por la estrechez de la carretera y lo ajustado del paso de nuestros camiones por los túneles, de noche y con lluvia.
Acampamos a la salida de esta primera parte del cañón y a la mañana siguiente decidimos volver hasta el principio  y repetir el trayecto para poder disfrutarlo, en esta ocasión con un día de sol.
De esta forma nos convertimos seguramente en alguno de los pocos overlanders que con camiones de más de 3,70 metros de altura pasaron tres veces el cañón.
La experiencia resultó bien y pudimos ver, fotografiar e incluso filmar el descenso completo del tramo con sus 38 túneles en un recorrido realmente inolvidable.
Pasamos el resto del día en el mismo lugar en el que habíamos acampado y en la siguiente jornada recorrimos la segunda parte de cañón, con menos problemas de anchura y túneles pero  atravesando un paisaje, que al ser más abierto proporciona probablemente mejores perspectivass del entorno.
Una noche en una estación de servicio en las proximidades de Chimbote y en algo más de una hora estábamos entrando en Trujillo.


En camino hacia la Cordillera Blanca





Parque Nacional Huascarán








Hacia el Cañón del Pato

Atravesando el Cañón del Pato







1 comentario:

Ishinca dijo...

Hola Carlos, y Pilar.
Que buenos recuerdos de esa zona: hace unos años estuve en la zona de la Cordillera Blanca con la Unidad de Salvamento en Alta Montaña en Yungay.
De la laguna Llanganuco recuerdo que había muchos mosquitos.
El paisaje de la laguna Parón os habría gustado: la laguna está rodeada de altas montañas. La pista era un poco estrecha para los camiones.
Espero que os hallan tratado bien por la zona. Dejé muchos amigos a los que me gustaría volver a ver.
A ver si cuando estéis de visita por España tenemos la oportunidad de estar con vosotros, y nos ponéis al día del viaje( tengo muchas preguntas que hacerte )
Saludos