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Acabamos de estrenar nueva Web con mejoras de presentación y accesibilidad. A partir de ahora nuestro Blog se publicará en un nueva plataforma y será accesible desde la Web junto con muchas más cosas: "LINDOS", la nueva sección con lugares muy especiales que hemos visitado, acceso a los tracks para GPS de nuestros recorridos, una galería de imágenes, etc.
Esperamos que os guste, disculpéis las molestias y que sigáis siguiendo nuestra aventura.
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www.erg-adventure.com






























































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viernes, 14 de marzo de 2014

21.-Cuzco y Valle Sagrado de los Incas. Machu Picchu.


Llegamos al que sin duda era uno de los grandes objetivos del viaje. De hecho, después de las modificaciones del recorrido planificadas a raíz de los acontecimientos esperados en nuestra casa, y con objeto de que nuestra vuelta a España se produjera con el mejor regusto posible, planificamos terminar esta primera etapa con la visita de Cuzco, el Valle Sagrado y Machu Picchu.
Una vez instalados en el camping Quinta Lala, muy bien situado aunque algo precario, y conocido todo lo que de imprescindible tiene Cuzco y sus alrededores trazamos el plan de visita. Dedicaríamos la primera mañana a Saqsayhuaman, la tarde a una primera visita de la ciudad y después una mañana de paseo con comida en un restaurante de la plaza de Armas y a la búsqueda de posibilidades para la visita del Valle Sagrado y Machu Picchu.
 La tarde de ese mismo día y la mañana del siguiente las dedicaríamos al mantenimiento tanto del vehículo como de limpieza, ropa, etc.  y en la tarde de nuevo a vagabundear por el centro y concretar  el tour  citado.
Saqsayhuaman: Se me ocurren muchos adjetivos para calificar este parque arqueológico: impresionante, magnífico, colosal... Todos responden a la verdad. Y ninguno. Es algo que se sale de lo visto anteriormente.
Efectuamos la visita guiados por Marco, un guía oficial local que nos acompañó en un tour explicado muy minuciosamente. (Recomendamos a quien lo precise contactar con el en:  marcoacusco_peru@hotmail.com)
Delante de aquellos bloques de piedra, muchos de más de 30 toneladas y alguno que dobla ese peso, tratas de comprender como es posible que estén colocados encajando como si de las piezas de un puzzle se tratara: la línea de unión es perfecta, sin resquicios y sin material alguno de relleno. Fue Marco quien nos explicó una de las últimas teorías sobre el método utilizado por los constructores. Es muy curioso y aunque no deja de ser sorprendente, es viable. Nos hizo observar que muchas de las piedras de las hiladas superiores a la primera presentaban unos huecos tallados. Pues bien, parece que, una vez asentada la piedra de la hilada inferior, suspendían sobre ella con puntales de madera introducidos en los huecos mencionados otro bloque. Una vez asegurado éste, con un útil iban tallando la piedra inferior y la superior al mismo tiempo como si se tratara de un pantógrafo moderno, consiguiendo de este modo que las dos superficies fueran exactas. Posteriormente hacían descender el bloque superior sobre el inferior obteniendo la magnífica precisión que hoy podemos ver. Todo esto que he relatado en unas líneas, representa un trabajo ciclópeo, muy largo en el tiempo para asentar cada bloque, considerando además que algunos tienen hasta doce caras.
Saqsayhuaman es desde luego algo realmente digno de la mayor admiración.
El centro colonial de Cuzco es de una armonía tal que hace que, en mi opinión la plaza de Armas, por ejemplo,  sea una de las más bonitas plazas del mundo. Toda ella está rodeada de soportales excepto en las zonas ocupadas por la catedral y la iglesia de la Compañía de Jesús ofreciendo un conjunto magnífico. Deambulando por sus calles, muchas de ellas con soportales, pudimos apreciar las magníficas tallas de sus balcones de madera, extraordinariamente conservados, sus edificios religiosos, que aunque construidos tristemente  en muchos casos con piedras sacadas de Saqsayhuaman, no por ello dejan de ser  obras de una gran belleza y en un extraordinario estado de conservación.
Tras sopesar las distintas opciones que se presentaban para la visita a Machu Picchu, decidimos hacer con nuestro camión el recorrido hasta Ollantaytambo,  visitando las ruinas que se encuentran en el camino: Q'uenco, Puka Pukara, Tambomachay, Pisac y las de Ollantaytambo, continuando desde éste último en tren hasta Aguas Calientes en donde se toma un minibús que sube hasta las ruinas. A mi pesar, descartamos la opción de ir por la pista hasta la Hidroeléctrica a causa de que en Santa Teresa hay un puente insuficiente para nuestro camión y las opiniones sobre el estado del nivel del río para vadearlo eran extremadamente contradictorias. Con esta decisión, acudimos a una agencia que nos proporcionaría los billetes de tren y minibús ida y vuelta, las entradas al sitio y un tour guiado de dos horas y media.
De esta forma salimos por la mañana y fuimos realizando las visitas mencionadas. Cada uno de los lugares tiene su propio encanto. Ya al medio día llegamos a las ruinas de Pisac a las que dimos un tour completo y después de comer en sus proximidades situamos el camión en un rincón tranquilo del propio Pisac con la intención de pasar la noche a la espera del mercado del día siguiente que era domingo.
Un paseo vespertino por el pueblo nos llevó hasta la panadería que tiene un famoso horno de la época colonial aún en funcionamiento.
Dedicamos la mañana siguiente a recorrer el mercado y a asistir, en mi caso parcialmente, a la misa que se celebra todos los domingos cantada en Quechua.
Tras la comida salmos hacia Ollantaytambo, situándonos en un aparcamiento próximo a la estación de ferrocarril en la que deberíamos abordar el tren de Machu Picchu a las 6,40 de la mañana del día siguiente.
Todo salió perfectamente y a las nueve y media estábamos con el espléndido panorama de la Ciudad Perdida de los Incas a nuestros pies escuchando la interesante explicación de nuestro guía. Después del recorrido guiado hicimos un descanso para comer unos bocadillos regados a golpe de bota con un excelente vino argentino para recomenzar la visita, ahora por nuestra cuenta. La mañana había estado espléndida, pero después de comer se formaron varias tormentas que, sin embargo, no solo no impidieron nuestro paseo, sino que le dieron el fascinante toque de ver la evolución de la tempestad sobre las imponentes alturas que rodean el sitio.
He dejado para el final los comentarios sobre las ruinas porque en realidad no sé bien que decir.  Sentado en la parte alta con aquella maravilla a mis pies, traté de imaginar que fue  lo que pudo sentir Hiram Bingham cuando llegó al mismo sitio en el que yo estaba aquel día de Julio de 1911. Es difícil de imaginar pero tiene que ser una sensación indescriptible.
Hoy las ruinas se han reconstruido en un 10% dejando el resto simplemente limpio de maleza y raíces que lo iban destruyendo. Seguramente por ésta razón son realmente magníficas, ya que el estado general es muy bueno y deja ver como era la ciudad en el momento de su ocupación.
Según parece se trataba de un centro muy especial en el que se preparaba a los futuros dirigentes para desempeñar su tarea de gobierno. Por ello los lugares con connotaciones científicas como el observatorio astronómico con su monolito tallado que permitía tener información del tiempo, no atmosférico sino del momento del año en que se encontraban o los espejos de agua para una observación confortable de los astros y otros de índole ceremonial como altares y representaciones de sus deidades, el sol, la luna y de los elementos de la naturaleza con significado religioso como el cóndor, el puma o la serpiente, se encuentran por todas partes.
En resumen, con toda seguridad se trata de una de las más grandes visitas que se pueden realizar en este mundo.
Regresamos extremadamente cansados pero felizmente y un sueño reparador nos preparó para la siguiente jornada en la que comenzamos con las ruinas de Ollantaytambo y, de nuevo a bordo del camión, nos desplazamos para recorrer las de Moray y las salineras de Maras.
Hicimos noche en un precioso mirador sobre el Valle Sagrado cerca de Chinchero cuyas ruinas visitaríamos temprano la mañana siguiente como última actividad por la zona.

Creo que puedo decir que para nosotros dos, ésta ha sido la etapa más fascinante de nuestro viaje hasta éste momento.



Saqsayhuaman.









   Cuzco.



               Ruinas de Q'enqo                                                           Ruinas de Puka Pukara


   Ruinas de Tambomachay.


                                                              Ruinas de Pisac.






                                             Durante el mercado dominical en Pisac.


                                                En camino hacia Machu Picchu.









                                      Imágenes de Machu Picchu.

   Ruinas de Ollantaytambo.

   Ruinas de Moray.

 El Valle Sagrado desde el mirador de Chinchero.



            Ruinas y calles de Chinchero.


 Panorámica de Machu Picchu.






jueves, 6 de marzo de 2014

20.- Desde Copacabana hasta Cuzco. Entrando en Perú


Después de una agradable estancia en Copacabana y ya con ganas de perder de vista los problemas de carreteras y combustible de pésima calidad de Bolivia iniciamos la jornada con el paso de la frontera que resultó sencillo y razonablemente rápido. Con un alto para comer, a primera hora de la tarde entrábamos en Puno en donde un repostaje de combustible en una estación de servicio con pinta de estación de servicio, que aceptaba Visa y en la que regalaban botellas de agua, refrescos y ¡papel higiénico! fue agradecido de inmediato por nuestro camión, que comenzó a dar síntomas de mejoría
Sin problemas encontramos el hotel Posada del Inca que nos habían recomendado unos colegas alemanes en La Paz. Muy agradable y con una bonita pradera a orillas del Titicaca aunque algo caro.
En la mañana del día siguiente salimos con la intención de sacar algo de dinero y hacer la excursión en barco hasta las islas flotantes de los Uro. La operación de obtener dinero en los cajeros se presentó imposible. Con nuestras tarjetas no funcionó ninguno. Como teníamos muy poco dinero, intentamos pagar la excursión con la misma tarjeta y tras algunos intentos infructuosos supimos del dueño de un restaurante situado en la bonita Plaza de Armas que organizaba las excursiones y cobraba con tarjeta. Allí nos dirigimos, la Visa funcionó y reservamos dos plazas para las cinco de la tarde. Mientras, paseando por Puno, comenzamos a ver mucho movimiento de personas ataviadas con los trajes típicos, muchos militares, música, etc.
Supimos que se trataba de una fiesta previa al carnaval que incluía un homenaje a la bandera y pasamos la mañana muy entretenidos observando en primera fila todo el festejo. Comimos en el restaurante de la persona que nos organizó el tour, comida regional, muy barato y bueno, mientras esperábamos el bus que nos llevaría la puerto.
Tras algunas vueltas a la cabeza decidimos probar con otra de las tarjetas que llevábamos para lo que teníamos que averiguar el PIN. Una llamada a Esther en España nos facilitó las cosas para obtener ese PIN y en unos minutos ya teníamos dinero. ¡Genial! porque el problema era bastante grave.
Aproximadamente a la hora convenida nos recogió el bus, embarcamos y en 20 minutos llegábamos a la primera de las dos islas flotantes que íbamos a visitar de las 75 que actualmente existen y que albergan a unas dos mil personas. Los Uro, que es la etnia que las habita, decidieron irse a vivir al lago, primero sobre embarcaciones y luego construyendo las islas flotantes, para librarse del dominio que los Aymara ejercían sobre ellos en tierra firme. Viven de lo que pescan y de la totora que es un junco que crece en el lago y que les proporciona el material para construir sus islas, sus casas, sus embarcaciones y como alimento.
Actualmente es el turismo su principal fuente de ingresos y fuimos acogidos de forma muy agradable. Nos explicaron como viven, como pescan, cual es su organización social y como construyen sus embarcaciones a las que llaman totoras como el junco del que están hechas.
Hicimos la travesía entre la primera isla y la del mercado, la otra que íbamos a visitar, en una de esas estéticas piraguas manejada por el jefe de la isla, Aurelio y una mujer, Yolanda, que demostró que estaba bien fuerte.
Al día siguiente después de comer  y de hacer compras en un supermercado tomamos rumbo hacia El Cuzco con un alto en Sillustani para visitar las torres funerarias preincaicas. Un curioso yacimiento arqueológico bien señalizado que recorrí yo solo ya que, a causa de la pronunciada pendiente y la altura de casi 4.000 metros, Pilar decidió quedarse en el camión.
Pasamos la noche en el altiplano por encima de los 4.000 m. y a 2 grados de temperatura en el exterior y de nuevo en camino tras atravesar un paso a 4.300 m. llegamos a Huaro en donde paramos a comer al lado de una iglesia decorada en su interior con bonitos frescos que visitamos a continuación. Un corto trayecto nos lleva a Andahualillas, que es el pueblo que alberga la que llaman la capilla sixtina del arte indígena. Quizá el apelativo sea algo exagerado, pero el interior pintado es realmente magnífico. Realizamos una detenida visita y de nuevo en marcha para recorrer los escasos 40 km que restaban hasta Cuzco.
La entrada y búsqueda del camping situado al lado de las ruinas de Saqsayhuaman fue un caos.
Indicaciones equivocadas, calles que eran trial puro, una amenaza de tormenta, etc nos hacen decidirnos por parar un taxi que nos guió espléndidamente hasta las ruinas. Después de algunas preguntas conseguimos llegar al terreno de camping y allí situamos nuestro camión para visitar Cuzco y sus alrededores.


Colocando la bandera del Perú al entrar.


Vista de Puno desde el campamento.
                                





                                         Puno en fiestas.









La catedral de Puno.    



Con Yolanda. La simpática Uro que nos dio la bienvenida a su isla. Yolanda y Aurelio reman hacia la isla del mercado.
 Probando el sabor de la totora.


El bonito acabado de una Totora.


 Sillustani. Estas construcciones son monumentos funerarios.


Realmente muy bonitos esta especie de ranchos en los alrededores de Sillustani.



La iglesia de Huaro.                                                                                         Portada de la iglesia de Andahuailillas.


Gracias al pueblo y las autoridades de Puno por este inesperado recibimiento:






domingo, 2 de marzo de 2014

19.-Desde La Paz hasta Copacabana. Tiahuanaco y lago Titicaca boliviano.


Accidentado recorrido el que nos llevó desde La Paz hasta las ruinas de Tihuanaco. Tras conseguir con éxito atravesar la locura de La Paz desde uno a otro extremo, nada más tomar la carretera que nos llevaría hasta el sitio arqueológico, una pandilla de alborotadores indígenas tienen la carretera cortada para protestar por algo. Imposible pasar en horas, por lo que, recordando a duras penas mi anterior viaje por estas rutas, tomamos la que va directa a Copacabana con la intención de buscar la desviación que lleva a las ruinas. Era más largo, pero no había otra solución. Llegados a un peaje con control de la policía, le pregunto a un agente donde está el cruce. Me contesta con gran aplomo que no me preocupe que está perfectamente  señalizado. Un poco extrañados, ya que no hay prácticamente indicaciones en todo el país, reemprendemos la marcha para comprobar que la mencionada carretera no existe. No sé si existió o no ya que yo en mi viaje desde Copacabana hasta la Paz pasé por Tihuanaco, pero...
A golpe de GPS intentamos atravesar por pistas desde una carretera a la otra y tras 30 km de pista regular y el vadeo de tres respetables ríos conseguimos llegar a la carretera de las ruinas dejando atrás los piquetes.
Al ser ya tarde, dejamos la visita para el día siguiente y de buena mañana comenzamos el recorrido pagando un precio realmente escandaloso por las entradas: Precio para nacionales: 10 bolivianos, precio para extranjeros: 80 bolivianos
La visita, en relación a los recuerdos que yo tenía de la primera vez, resultó algo decepcionante. Supongo que el tiempo transcurrido y todo lo visto desde entonces me ha cambiado la forma de ver las cosas.
Coincidimos además con la celebración de un acto político de presentación de los juegos Sudamericanos de 2014 durante el que se esperaba al presidente, que afortunadamente  no se presentó, y todo el despliegue militar de seguridad hizo la visita más incómoda.
El estado de conservación raya el abandono, aunque no obstante las inmensas moles de piedra perfectamente talladas y cortadas añadidos al misterio que encierran son fascinantes.
Después de la visita, se planteaban tres opciones para continuar viaje: volver a La Paz para tomar la carretera de Copacabana con el riesgo de los piquetes, volver a pasar la pista de los tres ríos o hacer una corta entrada en Perú por Desaguadero y de nuevo a Bolivia hasta Copacabana. Elegimos esta última a pesar de las molestias de salir de Bolivia, entrar en Perú, salir de nuevo de Perú y volver a entrar en Bolivia y a media tarde estábamos situados a la orilla del lago Titicaca en un paseo litoral de Copacabana.
Cenamos trucha en un restaurante de esta animada ciudad que en mi primera visita no era mucho más que una aldea y ahora se ha convertido en un lugar turístico con las ventajas e inconvenientes que esto conlleva y dedicamos el día siguiente a la visita con agradables paseos que únicamente tienen el inconveniente de las cuestas a 3.800 metros de altura.
La ciudad alberga el santuario de la Virgen de Copacabana que es lugar con muchos devotos en toda Bolivia y que visitamos asimismo.
Para el siguiente día contratamos una excursión en barco por el lago hasta la isla del Sol y la de la Luna que albergan ruinas incaicas. Las ruinas no son gran cosas pero los paisajes son magníficos. El periplo duró desde las 8,30 hasta las 17,30 y se hizo un poco largo, pero fue un estupendo día.

En la mañana siguiente, dejábamos Bolivia con dirección a Puno en Perú rodando siempre por la costa oeste del lago Titicaca.





Imágenes de las ruinas preincaicas de Tiahuanaco



Saliendo de Copacabana hacia la isla del Sol







Imágens de las islas del Sol y de la Luna en el lago Titicaca.