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domingo, 2 de marzo de 2014

19.-Desde La Paz hasta Copacabana. Tiahuanaco y lago Titicaca boliviano.


Accidentado recorrido el que nos llevó desde La Paz hasta las ruinas de Tihuanaco. Tras conseguir con éxito atravesar la locura de La Paz desde uno a otro extremo, nada más tomar la carretera que nos llevaría hasta el sitio arqueológico, una pandilla de alborotadores indígenas tienen la carretera cortada para protestar por algo. Imposible pasar en horas, por lo que, recordando a duras penas mi anterior viaje por estas rutas, tomamos la que va directa a Copacabana con la intención de buscar la desviación que lleva a las ruinas. Era más largo, pero no había otra solución. Llegados a un peaje con control de la policía, le pregunto a un agente donde está el cruce. Me contesta con gran aplomo que no me preocupe que está perfectamente  señalizado. Un poco extrañados, ya que no hay prácticamente indicaciones en todo el país, reemprendemos la marcha para comprobar que la mencionada carretera no existe. No sé si existió o no ya que yo en mi viaje desde Copacabana hasta la Paz pasé por Tihuanaco, pero...
A golpe de GPS intentamos atravesar por pistas desde una carretera a la otra y tras 30 km de pista regular y el vadeo de tres respetables ríos conseguimos llegar a la carretera de las ruinas dejando atrás los piquetes.
Al ser ya tarde, dejamos la visita para el día siguiente y de buena mañana comenzamos el recorrido pagando un precio realmente escandaloso por las entradas: Precio para nacionales: 10 bolivianos, precio para extranjeros: 80 bolivianos
La visita, en relación a los recuerdos que yo tenía de la primera vez, resultó algo decepcionante. Supongo que el tiempo transcurrido y todo lo visto desde entonces me ha cambiado la forma de ver las cosas.
Coincidimos además con la celebración de un acto político de presentación de los juegos Sudamericanos de 2014 durante el que se esperaba al presidente, que afortunadamente  no se presentó, y todo el despliegue militar de seguridad hizo la visita más incómoda.
El estado de conservación raya el abandono, aunque no obstante las inmensas moles de piedra perfectamente talladas y cortadas añadidos al misterio que encierran son fascinantes.
Después de la visita, se planteaban tres opciones para continuar viaje: volver a La Paz para tomar la carretera de Copacabana con el riesgo de los piquetes, volver a pasar la pista de los tres ríos o hacer una corta entrada en Perú por Desaguadero y de nuevo a Bolivia hasta Copacabana. Elegimos esta última a pesar de las molestias de salir de Bolivia, entrar en Perú, salir de nuevo de Perú y volver a entrar en Bolivia y a media tarde estábamos situados a la orilla del lago Titicaca en un paseo litoral de Copacabana.
Cenamos trucha en un restaurante de esta animada ciudad que en mi primera visita no era mucho más que una aldea y ahora se ha convertido en un lugar turístico con las ventajas e inconvenientes que esto conlleva y dedicamos el día siguiente a la visita con agradables paseos que únicamente tienen el inconveniente de las cuestas a 3.800 metros de altura.
La ciudad alberga el santuario de la Virgen de Copacabana que es lugar con muchos devotos en toda Bolivia y que visitamos asimismo.
Para el siguiente día contratamos una excursión en barco por el lago hasta la isla del Sol y la de la Luna que albergan ruinas incaicas. Las ruinas no son gran cosas pero los paisajes son magníficos. El periplo duró desde las 8,30 hasta las 17,30 y se hizo un poco largo, pero fue un estupendo día.

En la mañana siguiente, dejábamos Bolivia con dirección a Puno en Perú rodando siempre por la costa oeste del lago Titicaca.





Imágenes de las ruinas preincaicas de Tiahuanaco



Saliendo de Copacabana hacia la isla del Sol







Imágens de las islas del Sol y de la Luna en el lago Titicaca.














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