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miércoles, 26 de agosto de 2015

Los azarosos primeros días en Guayana Francesa


En el servicio Man de Cayene cambiamos de nuevo el aceite y el filtro para descartar posibles causas.
Durante toda la operación, la relación con Michel, el jefe de taller y al tiempo quien estaba interviniendo en el camión se reveló excelente, hasta el punto de que nos invitó a comer a su casa. Acudimos y pasamos unas horas muy agradables con él y su familia
Por la tarde arrancamos con dirección a Kourou para acudir a la cita que teníamos al día siguiente a fin de efectuar una visita a la base espacial. En el camino comprobamos que el problema de presión de aceite persistía y decidimos llamar a Alfredo en España para que intentara alguna gestión con Man que nos diera algo de luz.
Pudimos dormir en el aparcamiento de la propia base y en la mañana siguiente realizamos la visita que, además de gratuita es verdaderamente interesante. Se trata de un recorrido de tres horas en el que se visitan las plataformas de lanzamiento de los tres cohetes que salen del centro: Arianne, Soyuz y Vega.
La base es inmensa, por lo que los desplazamientos se hacen a bordo de un confortable autobús con aire acondicionado. Durante los desplazamientos, primero una guía y luego un ingeniero de la base van dando una serie de explicaciones muy completas sobre el modus operandi y datos de los cohetes y los satélites que ellos colocan en órbita.
Concluimos la jornada con la visita del museo del espacio después de comer.
Comprobamos nuestro correo electrónico para encontrar la respuesta de Alfredo que ya estaba allí. La conclusión era la que yo mismo había pensado: la mayor probabilidad es que se tratara de un defecto en el manocontacto. Decidimos volver a Cayene para acudir por la mañana temprano al servicio Man.
Una vez allí conectamos un manómetro analógico exterior que dio lecturas  normales, con presiones próximas a los 6 bares con aceite frío y unas 2 rpm, mientras que a ralentí se mantenía a 1,5 bar.
El meollo de la cuestión está en que al arrancar el motor con la cabina abatida escuchamos un ruido extraño, una especie de soplido rítmico que parecía provenir de la parte alta del motor. El mecánico descubrió que entre dos de las tapas de balancines se producía un escape de compresión de uno de los cilindros. El diagnóstico era entre grave y muy grave según fuera la junta de culata o la propia culata la que hubiera roto. En el almacén tenían juntas de culata pero no culatas que sería necesario pedir y tardarían una semana más o menos.
El problema se agravaba al ser necesario desmontar las culatas antes de pedir nada para saber dónde estaba el problema y el taller estaba con mucho trabajo al tener parte de los mecánicos de vacaciones.
En esto, Michel nos propone llevar el camión a un parking cerca de su casa y desmontarlo nosotros. De esa manera si había que esperar por las culatas lo podríamos hacer viviendo en el camión lo que, por otra parte sería imposible si se quedaba desmontado en el taller.
Él me ayudaría desinteresadamente en la obra  (finalmente fui yo quien ayudó y él quien hizo el trabajo). La propuesta era magnífica y aceptamos.
Al desmontar comprobamos que afortunadamente se trataba de una de las juntas de culata que se había roto, por lo que teníamos casi todo lo necesario para terminar la reparación. Fue necesario llevar a planificar las dos culatas que desmontamos y dibujar en Autocad las juntas de admisión y del colector de agua (el servicio oficial no tenía en stock) y recortarlas en papel de juntas.
Finalmente terminamos el trabajo y el camión arrancó sin problema.
Sin embargo aún esperábamos la llegada del manocontacto y ante la perspectiva bastante preocupante de rodar con una indicación del manómetro de aceite nada fiable, le pedí prestado a Michel el manómetro analógico con el que habíamos hecho la comprobación y con este aparato montado de forma provisional en la cabina partimos hacia Montsinery en donde pasamos una agradable tarde y noche y Kourou para ver si podemos presenciar el siguiente lanzamiento de un cohete Soyuz el próximo día 10 de Septiembre.
Desde Montsinery enviamos un email a Lucas el español que habíamos conocido en Cayene y que trabaja en la base para ver si podíamos concertar la cita para cenar que teníamos pendiente desde nuestro primer encuentro. Poco después de situar el camión en el parking de la base se presentó y acordamos cenar juntos esta misma noche.
El camión sigue funcionando bien en cuanto al asunto de la junta de culata y la presión que puedo leer en el manómetro instalado es  correcta.

Hasta el momento hemos aprovechado los tiempos de espera realizando visitas a los alrededores de Cayene como las reservas de Kaw, Trésor y Mont Grand Matoury, el Fort Diamant y el centro de Cayene.





















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