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lunes, 22 de diciembre de 2014

Hacia las misiones jesuíticas de Argentina. A través de la provincia de Misiones


Durante una parada para algunas compras en un supermercado, un espontáneo animado de la mejor intención nos habla de un sitio “paradisíaco” allí cerca: El salto del Moconá.
Toda vez que ya es la segunda vez en pocos días que nos informan de la belleza del lugar y su idoneidad para acampar, decidimos hacer los 160 km de carretera en buen estado hasta el lugar, para encontrar que está convertido en Parque Regional al que se accede pagando, que no permiten la acampada, que para ver el salto hay que hacerlo en barco durante un paseo de 15 minutos a 25 € por persona. ¡Cojo…!
Muy a nuestro pesar, dado que eran las cinco de la tarde cuando llegamos, que el Parque cerraba a las seis y que no nos podíamos quedar a pasar la noche por no hablar del precio, decidimos hacer algunos kilómetros de regreso para encontrar un mirador en el que fue posible sacar el camión de la carretera para pernoctar.
Conclusión: los territorios que están naciendo al fenómeno turístico tienden indefectiblemente a pensar que se trata de la gallina de los huevos de oro. ¡Que no cuenten con nosotros para alimentar esa estafa!
Al menos el recorrido se hace por parajes de una gran belleza.
En la siguiente mañana con un agradable alto para comer en un pinar, llegamos a San Ignacio Miní que es el pueblo en el que se encuentra la primera de las misiones que íbamos a visitar. Una calurosa noche en una pradera a las afueras del pueblo y de buena mañana hicimos la visita de las ruinas. Perfectamente explicada en paneles con audio en cinco idiomas, la visita resultó francamente agradable e ilustrativa.
Desde allí nos desplazamos algunos kilómetros hasta las ruinas de Nuestra señora de Loreto. En el camino empezó a llover torrencialmente y tuvimos que esperar en el aparcamiento de la entrada hasta que la lluvia disminuyó algo. Las ruinas son poco más que vestigios, pero la muchacha que nos guió, lo hizo tan ameno y agradable que, a pesar de la lluvia, resultó una visita estupenda. Comimos en el propio aparcamiento y fuimos invitados a quedarnos a hacer noche allí mismo. No todo es tan negativo como nos habían hecho creer.
Cerca están las terceras ruinas: Santa Ana. Están algo mejor que las anteriores y en un paraje de selva muy bonito.

Desde allí unos setenta kilómetros nos acercan a un pequeño pueblo llamado San José en el que pernoctamos y al día siguiente decidimos acercarnos a la ciudad de Posadas para hacer alguna compra y estudiar la posibilidad de pasar la Nochebuena allí. Tras algunos intentos infructuosos, una policía nos dirige a un lugar que reúne un hotel, bungalows y piscina en el que acampamos en un bonito entorno con sombra, electricidad y wifi. Aquí vamos a esperar la Nochebuena.


















1 comentario:

Ishinca dijo...

Hola Carlos y Pilar.
Mi enhorabuena por el viaje que estáis realizando. Voy tomando nota de algunos de los lugares por los que pasáis, aunque alguno ya los tenía ' fichado ', para cuando nosotros demos el ' salto '
Es una pena que por afán recaudatorio piensen que somos un ' banco ' con pies. Tengo entendido que en algunos lugares hay precios diferentes para autóctonos y extranjeros. Una pena.
Bueno que tengáis una buena entrada en 2015, y seguirnos deleitando con la crónica del viaje.
Saludos de Carlos y Estrella.